Desventuras del doctor Oveja Negra
Posted by Fernando Sorrentino on April 30th, 2006 filed in ArtificialiaEn las páginas 63 a 82 de Cuentos requeridos 1 (Buenos Aires, Cántaro, 2003) acabo de leer «El médico moreno», cuento de Arthur Conan Doyle.
En la pequeña villa de Bishop’s Crossing, situada a diez millas al sudoeste de Liverpool, se establece, a principios de la década de 1870 un médico llamado Aloysius Lana:
[…] he came undoubtedly of a tropical race, and was so dark that he might almost have had a strain of the Indian in his composition. His predominant features were, however, European, and he possessed a stately courtesy and carriage which suggested a Spanish extraction. A swarthy skin, raven-black hair, and dark, sparkling eyes under a pair of heavily-tufted brows made a strange contrast to the flaxen or chestnut rustics of England, and the newcomer was soon known as «The Black Doctor of Bishop’s Crossing.» At first it was a term of ridicule and reproach; as the years went on it became a title of honour which was familiar to the whole countryside, and extended far beyond the narrow confines of the village.1
Me pregunto qué será una tropical race y hasta me parecería que the black doctor significa más «el médico negro» que «el médico moreno».
El 3 de junio el doctor Lana recibe una carta, que desencadenará sus infortunios y que antes es anglosajonamente examinada por el jefe de correos:
Of this particular letter he remarked only that it was in a curious envelope, that it was in a man’s handwriting, that the postscript was Buenos Ayres, and the stamp of the Argentine Republic.2
Las peripecias de la narración llevan luego al doctor Lana a declarar ante el juez:
To anyone who is acquainted with the history of the Argentine Republic the name of Lana is well known. My father, who came of the best blood of old Spain, filled all the highest offices of the State, and would have been President but for his death in the riots of San Juan. A brilliant career might have been open to my twin brother Ernest and myself had it not been for financial losses […].3
Lamento consignar que, aunque en ovejas abundante, la well known Lana escasea entre los apellidos argentinos: la guía telefónica de Buenos Aires sólo presenta nueve personas. Comparados con los ciento treinta y ocho que registra, por ejemplo, Sorrentino —apellido procedente del trópico italiano—, mis cofrades han derrotado a los del black doctor por una diferencia de ciento veintinueve goles.
Otras cuestiones para dilucidar son: a) por qué, proviniendo el padre —don Alfredo Lana—de the best blood of old Spain, el hijo came undoubtedly of a tropical race; b) qué serán the riots of San Juan; c) por qué los hermanos fueron bautizados Aloysius y Ernest, y no Aloisio (o Luis) y Ernesto.
La historia, imagina el Morning Post, tiene final feliz:
A marriage was solemnized upon September 19th, by the Rev. Stephen Johnson, at the parish church of Bishop’s Crossing, between Aloysius Xavier Lana, son of Don Alfredo Lana, formerly Foreign Minister of the Argentine Republic, and Frances Morton, only daughter of the late James Morton, J.P., of Leigh Hall, Bishop’s Crossing, Lancashire.4
Vemos que the black doctor terminó dando su sí, no ante el cura católico que suele ser costumbre en nuestras gentes, sino ante un reverendo protestón. Con respecto a la novia, sabemos que
In person Miss Morton was tall and stately, and she was famous for her quick, impetuous nature and for her strength of character.5
En fin, querido e inverosímil compatriota Lana: puedo prever que, no siendo tu cónyuge una de las suaves mujeres de la latinidad que abundan en el territorio patrio, sino algo así como una metálica y británica institutriz (con strength of character, pero sin ninguna belleza física ni espiritual —una suerte de Jane Murdstone o de Margaret Thatcher—), te irá tan mal como en el desatinado relato que inventó sir Arthur.
NOTAS
1. […] provenía indudablemente de una raza tropical, pues era tan moreno, que casi se podía afirmar que por sus venas corría sangre indígena. Sin embargo, sus rasgos predominantes eran europeos y poseía una innata cortesía y un porte que sugerían origen español. La piel morena, el cabello renegrido, y los ojos oscuros y centelleantes bajo las tupidas cejas ofrecían un extraño contraste con los aldeanos de Inglaterra, todos rubios o castaños. El recién llegado no tardó en ser llamado «el médico moreno de Bishop’s Crossing». En un principio, este apodo tenía una connotación burlona y peyorativa; pero, a medida que fueron pasando los años, se convirtió en un título honorífico, conocido en toda la comarca, y llegó a extenderse mucho más allá de los estrechos confines del villorrio (traducción de Esteban Magnani, op.cit.).
2. De esta carta, en particular, le llamaron la atención varias cosas: que el extraño sobre estaba escrito con letra de hombre, que el sitio de procedencia era Buenos Aires y la estampilla, de la República Argentina (ídem).
3. Para cualquiera que esté familiarizado con la historia de la República Argentina, el apellido Lana es bien conocido. Mi padre, que descendía de la sangre más noble de la vieja España, ocupó los cargos más altos en el Estado, y hubiera llegado a Presidente si no hubiera muerto en las revueltas de San Juan. Mi hermano gemelo, Ernesto, y yo hubiéramos visto abrirse ante nosotros brillantes carreras, si no hubieran mediado pérdidas financieras […] (ídem).
4. El día diecinueve de septiembre, en la iglesia parroquial de Bishop’s Crossing, el reverendo Stephen Johnson bendijo solemnemente la boda de Aloysius Xavier Lana, hijo de don Alfredo Lana, ex ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina, con Frances Morton, hija única del difunto James Morton, de Leigh Hall, Bishop’s Crossing, Lancashire (ídem).
5. En cuanto a ella, la señorita Morton era alta y distinguida, famosa por su naturaleza impetuosa y espontánea, y por la fortaleza de su carácter (ídem).
May 1st, 2006 at 6:51 pm
Querido Fernando:
Me encantaron tus comentarios sobre tan pomposa historia. Cuando se inventa, hay que hacerlo bien, de manera que aquellos que te leen puedan creerte. Si por casualidad aparecen algunos que pueden dar fe de ese invento, de todas maneras no llegarán a los miles que se encandilan con la historia.
¡¡Tenés una capacidad increíble de hacer gracioso cada párrafo!! ¡¡Te envidio!!. Yo sólo puedo escribir aburridos informes que repiten diez veces las cosas de formas diferentes.
Muchos cariños
Susana Arienti
May 1st, 2006 at 8:48 pm
Lo de “reverendo protestón” puede lastimar algunas sensibilidades, señor.
May 1st, 2006 at 9:17 pm
Cuando uno lee el título de este artículo, ya se empieza a reír. Pero sólo el ingenio y el humor de Fernando Sorrentino pueden relacionar un doctor negro residente en Inglaterra, de apellido Lana, de origen argentino, con la escasez de ese apellido en nuestro país, semejante, a su vez, a la de las ovejas negras. Encontrar que el Dr. Lana, a pesar de que se precia de ser hijo de un hidalgo español, se porta como una oveja ante la naturaleza “impetuosa” de la señorita Morton, que lo hace casar por el rito protestante. Demostrar así no sólo su carácter ovino sino también su condición de oveja negra de la grey católica. Vaticinarle que la señora Morton lo tendrá al trote. Burlarse de Conan Doyle y hasta del traductor. Y, con esos elementos, constituir un atículo literario sobresaliente, demostrando, una vez más, que para ello no se necesitan discursos farragosos, sino la simple sagacidad del buen lector.
Marta Spagnuolo
May 2nd, 2006 at 2:29 pm
Como siempre, mi amigo Sorrentino ha producido un escrito fascinante, sutil y esclarecedor. Pero tengo algunas preguntas (y un comentario):
Es posible que en 1870 el apellido Lana fuera un apellido conocido? Ademas, a menudo resulta que una persona famosa tiene un apellido muy raro (en Ee. Uu. hoy en dia no existen muchos Lincoln, Washington ni Roosevelt.) Esto es una mera pregunta. Buscar en la guia telefonica de 2006 no aclara nada del anio 1870 (es dudable, por ej., que hubiera muchos Sorrentino en Buenos Aires en aquel tiempo).
Que tiene de raro (o de malo) que un argentino de ascendencia espanola, radicado en Inglaterra, se case en una ceremonia protestante? En Estados Unidos conozco a varios protestantes de apellido italiano.
Pero, como se sabe que esa iglesia es protestante y no catolica?
Comentario: El traductor ha interpretado “a strain of the Indian” como “sangre indigena”, pero es muy posible –y probable, considerando que el Imperio Britanico incluia el Subcontinente– que “Indian” en el contexto del tiempo de Arthur Conan Doyle se refiriera al Indu de la India.
Clark Zlotchew
May 24th, 2006 at 8:52 am
La lectura de esta nota de Sorrentino –grata, como todas las suyas– me lleva a comentar más bien sus preguntas e insinuaciones, apoyándome en mis percepciones de lo que era la mentalidad inglesa en época de Conan Doyle y la de él mismo. Desde luego, las percepciones pueden ser incompletas o aun falsas pero, como sabemos, la realidad del mundo es la de nuestras percepciones de ese mundo, y por algo hay que empezar.
Como se lo dije al mismo autor hace poco, nada hay tan sencillo que no se pueda complicar un poco más, y creo que él no se planteó los detalles de su médico más allá de los rasgos básicos exigidos por el relato. Pero paso a responder, a mi manera, en este caso más intuitiva que otra cosa, las reflexiones que plantea Sorrentino.
Vislumbro que tropical race es para Conan Doyle apenas sinónimo de mestizaje, sin más precisión, es decir, persona no europea y ciertamente no rubia. Con eso le basta para el cuento. Moreno no significaría forzosamente de ascendencia africana. Y personas suramericanas he escuchado llamar negro (sin animadversión, por pura ignorancia) a alguna aun de origen portugués o español.
Lana puede escasear en los anales argentinos, pero si consideramos que ésa era una de las materias primas de la gran industria textil desarrollada por entonces en Inglaterra, ya podemos entrever una razón de ese apellido. No servía, por demasiado obvio, la palabra inglesa wool, pero traducido al español pasaba con facilidad para un lector de ese idioma, aunque no existiera en la realidad en Argentina.
The riots of San Juan? Bueno, la Noche de San Juan es también la noche de aquelarres como, por ejemplo, el celebrado por Mussorgsky en su Una noche en el monte calvo. De modo que para disturbios o francachelas no está mal escoger esa fecha.
Y por estas minucias, el cuento no sale trasquilado.
Gustavo Artiles