“Show must go on”, o una página en negro
Posted by Miguel P. Soler on June 30th, 2006 filed in ArtificialiaA ver. . .
La cosa viene complicada.
Me siento un poco como el payaso que debe salir presuroso al ruedo, para tapar el número de los equilibristas que terminaron en el suelo. Y si bien, el director del circo indicará que los haces de luz perfilen mis cabriolas, guareciendo en la oscuridad los cuerpos elásticos pero quebrados, dada mi condición de payaso mala onda, podré hacer que se me piante un lagrimón (que parecerá pintado) sin evidenciar mi sentimientos.
Por supuesto, no es nada grave, todo quedará en el anecdotario que han de conformar los ejemplares actualizados de “La Historia de los Mundiales de Fútbol”, y ya voy distendiendo, con este rápido tecleo en caliente, las arrugas de las bronca que llevo en mi cara. Seguramente hay muchos que no les hace mella esta tragedia del espectáculo, y no faltarán los que digan que el Fair Play y los sorteos mundialistas son una farsa y que hay peores cosas en la vida que andar mascullando violencias imaginarias. ¿Qué se hace con toda esa energía que se puso en cada jugador, en cada corner, en cada contrataque? Hay como un bajón de tensión, pero nuestros capacitores están tan cargados que deambulamos como posesos en busca de “tierra”. Por ahora, yo descargo en estas líneas, haciendo mis habituales rutinas estilísticas, y a punto de pegarme un resbalón y quedar descalabrado como Tangarica.
Es cierto que la culpa es mía, porque no escribí un texto la noche anterior para estar cubierto de este tipo de contingencias: aburrir con mi estado de ánimo especulando con el de ustedes. Tenía varias posibilidades: hacerme el desentendido y colgar un post libresco como los que suelo hacer; o tratar el tema directamente, y decir que a pesar de lo flojo de nuestros tiros de penal, la selección jugó heróicamente, como equilibristas sin red, aéreos y comprometidos, frente a un público que esperaba su caída y contra un arbitraje descaradamente corrupto que le movía la tensa soga. Tal vez eso sea lo peor: que estando embebidos en el espectáculo, en la ilusión del juego de destrezas y esfuerzos, haya irrumpido una vez más, la ponzoña de la realidad, el obstáculo infame que se cruza frente a nuestros ojos. Pero tal vez me paso de rosca (romper la Schneider por el pico.)
Otra posibilidad, era pegar una página en negro. No en señal de duelo, sino a la manera de Sterne: para decir con tonto ingenio que ya no hay nada que decir ni que ver, y que mejor pasamos a la siguiente página, donde las letras son más legibles y todo está más limpio, sin una sola arruga, como un delantal Arciel.
Lo rescatable, es que quienes hemos estado prendados de un hechizo poderoso que ocupaba nuestro fin de semana de mañana a tarde, estamos libres para dormir más o tener un lindo mañanero adormilado; o para ir a jugar al fulbito con los amigos, ordenar nuestra biblioteca o escribir una página radiante y esperanzada (Fontanarrosa dejá de decir que vas “del fútbol a la literatura que te gusta menos, y no al revés”, porque parecen las atajadas de un patadura entre sus compañeros desconfiados que lo miran bajo las duchas), ir a comprarse un par de zapatos (iba a decir unos botines, ¡snif, snif!), mirar a la vecinita que hace gimnasia frente a su ventana balcón, tirar toda la cerveza alemana al drenaje y tomarse un vinito patagónico en el almuerzo. Así que amigos, rescátense con alegría porque el show continúa.
Buen fin de semana, y good show con papafritas para todos.
(A continuación viene la página en negro, aunque con la tecnología actual -el paintbrush por ejemplo-, pueden pintarla del color que quieran para su noche. Capaz le agrego un par de estrellas a la mía, aunque no sé, vamos a ver como me siento dentro de unas horas. Por las dudas no voy a releer este caótico y sentimental post. ¡Y prefiero que gane Brasil, loco! Saludhinos.)
June 30th, 2006 at 7:46 pm
Ah, realmente… acá hay unos dardos tan, pero tan bien puestos… Yo podría suscribir estas palabras. =)
Hay cierta indignación, sí. Pero también satisfacción al ver que el piberío promete, realmente.
Y… tildenmé de europeísta, pero preferiría que Zidane y Cía. despacharan a los brazucas (acá coloquen una cara de angelito a la que tan acostumbrados nos tiene el amigo MSN)… ;)