Anochecía ligeramente y acodados en la baranda del vapporetto, Ada y yo nos dejabamos trasladar con la dulce sensación de la cuna y la visión de palacios emergidos.

Ada, en un preciso momento de nuestro tránsito, me señaló una fachada de arábiga belleza. “Ca´Dario. Allí hace poco se suicidó un industrial italiano. Está vacía ahora.”

Me contó de los suicidios y muertes sospechosas que hacían del lugar una casa maldita.

“Me gusta pensar que en ese extraño orden de puentes y pasajes de Venecia, hay una vía de entrada por tierra y también por agua, pero que además, tiene un lugar de salida a otro mundo, en alguna habitación de esa casa.”, y se sonrió con esa delicadeza de las sombras.

Y entonces recordé que Dante también tuvo que ordenar un infierno en círculos y en espacios impermeables. ¿Por qué no agarrar el infierno como una caja y zarandearla hasta que todo quede revuelto en un rincón?

Ca´Dario se diluyó en la noche; Ada también.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Set your Twitter account name in your settings to use the TwitterBar Section.