Sobre la deficiencia mental de las mujeres
Posted by Guillermo Piro on December 27th, 2005 filed in ArtificialiaSegún Paul Julius Moebius (Über den physiologischen Schwachsinn des Weibes, Bechtermünz, Munich, 1900) no es tarea fácil explicar en qué consiste la deficiencia mental. En líneas generales puede decirse que es lo que se encuentra entre la imbecilidad y el estado normal, pero al mismo tiempo es muy difícil señalar exactamente el punto que separa la deficiencia mental del estado normal. Para la contextura física tenemos una regla y podemos determinar fácilmente si un cierto número de centímetros entra o no en la norma, pero para las facultades mentales carecemos de una regla: todo se decide arbitrariamente.
En la vida diaria están en uso dos términos contrapuestos: inteligente y estúpido. Es inteligente aquél que es capaz de discernir, es estúpido aquél a quien le falta la facultad de la crítica.
En la práctica, siempre según Moebius, no puede establecerse una diferencia esencial entre la estupidez y las formas más leves de la deficiencia. No puede alegarse que la estupidez puede ser normal, mientras que la deficiencia mental ya es patológica. Desde un punto de vista estrictamente científico lo que suele llamarse estupidez puede ser considerado como una anomalía morbosa.
Si consideramos a la estupidez como una variante de la deficiencia, no por eso habremos descartado las dificultades, porque los límites entre lo que es estúpido y lo que es normal siguen sin quedar fijados. Desde cierto punto de vista, concluye Moebius, cada uno de nosotros es en cierto modo un estúpido: éste en la música, aquél en las matemáticas, aquel otro en el aprendizaje de lenguas extranjeras, etcétera.
La deficiencia mental es una relación, concluye Moebius; un deficiente mental sólo lo es en comparación con sus semejantes: “Un esquimal que no sabe contar más que hasta cien, como esquimal no es deficiente, pero lo será comparado con un alemán o un francés”.
Moebius declara que la mujer es mentalmente deficiente en relación al hombre. Y concluye: “La naturaleza, ciertamente, ha sido con ella muy dura”.
Moebius probó esto científicamente. Entrevistó a treinta mujeres de distinta edad y condición social haciéndoles dos preguntas. La primera: “¿Cuántos habitantes tiene la ciudad de Leipzig?” La segunda: “¿Qué distancia, en kilómetros, hay entre Leipzig y Dresde?”.
Sólo 5 mujeres (seis, juzgando con indulgencia) dieron una respuesta correcta a la primera pregunta. Sólo una contestó correctamente la segunda.