Oh, l’amour…

Posted by Paula Pampín on July 30th, 2005 filed in Artificialia

A los amores de mi vida

Hace rato que quiero escribir acerca del amor. O sobre el amor, y al decir sobre ya estoy marcando una posición, arriba del amor. O arriba en el amor. ¿O arriba el amor? Puesta a divagar en torno a posiciones, las cosas se me confunden. No, esto no es lo quiero hacer, quiero escribir seriamente, sabiendo que corro de entrada con desventaja porque intento filosofar sobre lo infilosofable, conjeturar sobre lo inconjeturable, decir sobre lo indecible.

Lo que sucede es que cada vez que empiezo a hablar del amor –y a partir de ahora lo vamos a dejar en del, si fuera de otro modo volveríamos al principio y nadie tiene ganas de eso– termino haciendo bromas. Pero al hablar de estos temas las palabras me juegan una mala pasada. Encontrar la palabra precisa para decir lo que quiero decir se me hace difícil. Por ejemplo, unas líneas más arriba escribí termino y cuando digo termino, pienso en acabo y otra vez –sí, otra vez, sepan disculpar– me corro del eje y ya no sé qué es lo quería decir.

Volvamos entonces al principio. Hace rato que quiero hablar del amor –quité el acerca para evitar más dilaciones–. Decir quiero es en realidad sólo una toma de posición porque en definitiva lo que hago es terminar hablando de cualquier otra cosa, porque qué puedo escribir yo acerca del amor que no se haya escrito ya más bellamente. Para qué existen los poetas, me pregunto. Entonces lo que hago, por lo general, es remitirme a diversas anécdotas. Anécdotas que implican a los amores pasados, presentes y futuros –sí, futuros, todavía conservo las esperanzas– de mi vida. Pero cuando recreo esos devenires todo termina resultando nada más que un chiste.

Que a esta altura de mi vida diga que a los 20 años dejé plantado a un novio un mes antes de casarnos con toda nuestra boda organizada, no puede sonar más que gracioso. Que en el medio de un viaje por Europa dejé abandonado a otro y me tomé un tren en sentido inverso al suyo, no es más que una broma. Que haya pasado horas, días pegada al teléfono, celular, computadora o cualquier otro medio de comunicación posible esperando una mísera e ínfima señal es directamente ridículo y no puedo hacer más que reírme. Y no sigo enumerando situaciones porque esto devendría en algo muy distinto a lo que fue mi intención inicial. Lo que quiero es simplemente hablar del amor. Del amor en general porque si lo hago en particular me tendría que ocupar no sólo de mí sino también de cada uno de ustedes, dignos merecedores del amor tanto como yo, y no hay tiempo para ello ahora.

Intento entonces aguzar mi sexo sentido, porque en definitiva todo esto no es más que una cuestión de sentidos, e intentar una visión más amplia, que me permita ir más allá. ¿Sexo sentido? No, leyeron mal, allí dice sexto. Mi sexto sentido me dice entonces que no intente ir más allá porque el quid de la cuestión está más acá. Sí, acá, un poquito más arriba, ahí…, sí…, sí…

No, renuncio, esto no tiene sentido. Pero aclaro, renuncio a hablar de él porque al amor, al de los cuerpos, las pieles, los olores, no pienso renunciar jamás. Abandono simplemente y lo dejo acá –sí, acá…– porque esto se está convirtiendo en una cuestión de nunca acabar. Y si hay algo que no me gusta es ese tipo de cuestiones. Lamento haberlos traído hasta este punto y que se vayan con tan poco. Es que no puedo evitar tomarme todo esto de alguna forma que no sea ésta. Y si las bromas fáciles se suceden una tras otra es quizás porque el amor no es más que eso: una broma en la que caemos todos irremediablemente.


15 Responses to “Oh, l’amour…”

  1. omar Says:

    Final del párrafo 2:
    …cuando digo termino, pienso en acabo y otra vez me corro (del eje y ya no sé qué es lo quería decir).
    Ostias! Que nos pones cachondos, niña!
    En once palabras tres orgasmos.

  2. Lino Solís de Ovando G. Says:

    Buen trabajo el que hacen en Kaputt.it. Llegué acá por Milanesa con papas. De seguro voy a venir a leerlos seguido. me gustaría, por curiosidad, que me contaran cómo surgió la idea de levantar este blog. Los invito a leer Goma de Mascar (gomademascar.blogspot.com) y Jirafales, éste último que ya sale pronto (tresjirafales.blogspot.com). Chau.

  3. Paula Pampín Says:

    joder! que el corro fue inconsciente!

    gracias, lino. a ver muchachos si alguien tiene ganas de contar algo.

  4. Xustino Says:

    Tu texto me hizo acordar de un par de cosas. Más que un par; de tres. Primero de ese aserto feminoide que dice:”¿por qué hablan de amor cuando se refieren al sexo?”, frase que siempre me dio gracia por el tonito de barrio con que la imagino pronunciarse.
    Segundo: del título del libro de Carver, el que le dieron en castellano “De qué hablamos cuando hablamos de amor”.
    Y tercero, de una frase que dijo Buñuel, ya viejo (sobre todo, a colación de la parte de tu texto que dice: ” renuncio a hablar de él porque al amor, al de los cuerpos, las pieles, los olores, no pienso renunciar jamás”. Dice el viejo don Luis: “lo bueno de haber envejecido es que pude librarme finalmente de la tiranía del deseo”.
    Hostia y ostiones, carajo…hay que decir una cosa así.
    Todo muy rico, Paula.
    Xustino

  5. hernan acteon Says:

    El amor se “manifiesta” cuando es ausente, y también cuando es imposibilidad. Ya que al momento de ser caricias, olores y palabras susurradas (las obsenas y las infantiles, como esos cuentos de hadas licenciosos), el amor calla para simplemente agitarse. Entonces: ¿a qué te refirís: a hablar de amor o a hacerlo? Las cartas son a la distancia, el fuego a medida que todo se aleja. No puedo escribir poesía para la amada sino se ausenta o se aleja para siempre; pero si no escribo a la presente, se debilita el ardor, ¿se pierde la pasión?

    (Recuerdo a Saramago diciendo a sus entrevistador, que el amor sólo es una contrucción de los hombres. Por lo menos, es para pensarlo ¿no?)

    Lo cierto, es que las palabras y los gestos (esta rosa que te tiendo, las danzas del cortejo) son ineludibles al momento de querer expresarlo (sino se pronuncia, se desconfía de su intensidad), como un vaciado ectoplásmico. Algo difícil de definir, porque al igual que esos cristales que varían de color según los cambios climáticos, abre un abanico de rubores en el cuerpo y en la mente, es evasivo, cambiante, facetado y siempre incompleto.

    Paula, ¿el amor es lo mismo que entendemos (y percibimos) por igual hombres y mujeres . . . ? (y entiéndase la mención de estos dos géneros, como las dos entidades abastractas, mínimas y necesarias, para poder expresar el amor) Dificil saberlo, con estos ineficaces juguetes que son las palabras.

    PD (Aprovecho, para quién no lo hizo ya, que se pierda aleatoriamente en ese bello diccionario que es “Fragmentos de un Discurso Amoroso” de Barthes.)

  6. Paula Pampín Says:

    mi texto te hizo pensar más que a mí, xustino.
    y sí, a mí también me molestan esas cuestiones feminoides aunque yo sea mujer. no creo, al menos yo no puedo, hablar de amor sin hablar de sexo.

    lo que intento decir hernán es que me es imposible hablar del amor, que el amor se hace, justamente.
    no creo que la pasión se debilite por la ausencia de palabras, dudo que sean necesarias para encenderla o mantenerla.
    todo parece indicar que más allá de cuestiones de género preconcebidas el amor se entiende (o se siente) distinto. pero yo me resisto a ello, el amor es uno solo.
    seguramente podríamos discutir todo esto hasta el siglo próximo, y seguramente también mañana me arrepienta de lo que diga hoy.

  7. Gerundio Sosa Says:

    Así es Paula, el amor es uno solo, la eterna recreación del triángulo imposible, de ahí la broma en la que caemos y caemos, con las variaciones múltiples que cada uno elija o pueda darle.
    Te aseguro que no se va uno con poco de tu texto, cosas del sinsentido. Un abrazo.

  8. florecita Says:

    que el amor es en ausencia… que es cuando es imposibilidad… andá a cagar! el amor se construye todos los días. Si te vas, es porque no tenés nada para dar, es porque “te” abandonaste. El amor es piel, es olor y sobre todo SEXO, muuuuuuucho sexo: encuentro. Ah, pero después de todo, nada es tan lineal ni fáctico en estas cuestiones… y la cobardía siempre anda cerca. El miedo siempre anda cerca.
    Te amo cuando te llevo conmigo a todas partes, cuando no te necesito. Así estás en mí, deglutido, en mis células, más vivo que nunca.

  9. Paula Pampín Says:

    sí, gerundio, las variaciones no son sólo múltiples sino infinitos. imaginate cuánto se dice y cuánto más aún queda sin decir.

    claro, florecita, en estas cuestiones mucho más que en cualquier otra nada es definitivo, ni lineal, ni fáctico, ni absoluto. es muy probable que cada cual vayamos a decir algo distinto y que cada uno de nosotros cambie de opinión en cualquier instante. sólo bastaría con que el viento sople distinto.

  10. acteón Says:

    Obviamente, florecita, no fuí claro. No quise decir que el amor no fuera todo lo que los sentidos puedan registrar, irradiar y llevar consigo en sus huellas. En eso estamos de acuerdo; y en que se construye cada día, tal vez (aunque me remite a las palabras de Saramago: ¿es una construcción?) Yo quise más bien diferenciar cuando “expresamos” el amor (las palabras, el tratar de definirlo o “evidenciarlo” con las palabras o la expresión), de cuando lo sentimos que es cuando el amor está callado para simplemente ser.
    Pero tal vez el tema me exceda o las palabras en el exiguo marco de un comment me falten o me embarullen (Pero florecita, me parece haber escrito en mi comment ad supra que el amor se “manifiesta” y no que “es” en la imposibilidad, ¿no?)
    Esta tontera de haberme metido en un tema tan ríspido. Mejor hablar de ángeles y bisontes, o en el secreto de los pigmentos perdurables, en los sonetos proféticos, en el refugio del arte . . . (me encanta ese final)

  11. Tino Hargén Says:

    che, paren con que el amor es olor, no se bañan ustedes, no usan desodorantes????;-)

    Aunque si, en el estado de entrega uno es capaz de succionar un sobaco y encontrar alimento erótico en eso………..

    Tino

  12. manook® Says:

    wep wep wep

    retomando lo que paula hubo comentado en forma pretérita anterior - al amor es algo indecible. concuerdo plenamente, ninia p.

    para algunos el amor es una construcción (la palabra construcción me lleva a trabajo y eso a la pregunta ¿tenés que trabajar y/o esforzarte para que te quieran? wep wep wep).

    para otros, al amor es algo tan volátil como el viento sempiterno que corre alrededor del planeta haciendo que cambie la ninia de tren (lo que me lleva a concluir que ese tipo de femeninas actitudes abandónicas no son de mi exclusivo padecimiento masculino)

    o sino también tenés el amor modelo “te quedaste en el ‘45″, con letras de tango con cantores llorones y letras de edipo irresuelto - “son todas putas menos mi vieja” y eso…

    pero weno… lo lindo de todo es coger. lindo es coger bien con la pareja de uno. aunque también gran placer que muchos silenciosamente dejan pasar es coger con alguna amistad del sexo opuesto (o no). mi filosofía es tan simple como de escaso éxito a la hora del arado del lecho amatorio an amistoso convite: “es como masturbarse pero de a dos”.

    suena bien, ¿no?

    seamos más prácticos, no nos neguemos a pasarla bien: a coger que se acaba el mundo… ¿para qué complicar las cosas tanto? ¿acaso no te diste cuenta pibe de que nicole kidman no te va dar bola y que con tu compañera de filo las cosas podrian ser bastante más divertidas que hablar de platón? ¿nena, acaso no te diste cuenta que eso del principe azul es una fantochada del criogénico walt disney?

    además, supongo que en esta experiencia que es vivir está weno siempre tener alguna expectativa, siempre una microparcela de fantasía que adorne nuestro caminar de adulto contemporáneo, universitario y bienpensante. está weno no olvidarse que uno no se las sabe todas; abrigar una sorpresa inminente. que se yo…

    manook®

    pd: saludos a todos y muy weno el blog.

    pd: en esta posdata supuestamente me estoy tirando un lance. (¿juejue?)

  13. Paula Pampín Says:

    sí, está bueno el final, hernán. creo que si escribís un tratado completo con respecto a ese tema te va a traer menos conflictos que cualquier cosa que digas acerca de esto.

    eso sí es amor, tino!

    la cuestión es no negarse, justamente, manook. pero no me vengas a romper las ilusiones ahora, el príncipe azul no existe? de verdad?

  14. manook® Says:

    ee..
    puede que exista el principe azul
    pero destinie.

    (take it from me)

    saludos

  15. florecita Says:

    y… el amor es construcción cuando estás conviviendo… y tenés que acordar los gastos, las tareas (quién se ocupa de lavar los platos, ir al lavadero, las compras del super…)… cosas poco románticas (o sí, cosas románticas también en cuanto se tratan de cotidianeidades que hacen posible compartir el tiempo, y la vida, de otra manera) No porque haya que “trabajar” para que a uno/a lo/a quieran…
    y si no hubiera vientos diversos, sería todo muy homogéneo, muy aburrido y daría lo mismo encamarse con cualquiera, convivir con cualquiera (esto no sólo bajo el mismo techo) etc etc. Parece que este tema nos toca por todos lados. Hasta en los sobacos! qué rico… qué rico…

    En cuanto al comment anterior de mi autoría, bueno, me parece que ese día estaba algo suceptible…

    amitiés!