Calor

Posted by Paula Pampín on January 28th, 2006 filed in Naturalia

Según la teoría de un amigo, cuando la temperatura arrecia en Buenos Aires, los que tienen más posibilidades de ganar –así lo que expresa él y se refiere a conquistar a una mujer–, son los que tienen aire acondicionado.

Siguiendo este razonamiento, y aumentando la escala de las posibilidades, muchas más tendrán entonces quienes además tengan auto con idéntico sistema de aire, o quienes tengan casa con pileta. Ni que hablar de quienes cuenten con la posibilidad de trasladar a la mujer deseada a geografías más amables.

El problema surge cuando la fémina es, por ejemplo, alérgica al aire acondicionado. No hay romanticismo que resista una catarata de estornudos. O supongamos también que no es alérgica al aire acondicionado, pero sí es alérgica al sol. O sea que la casa con pileta deja de ser también un plan seductor. A menos, claro, que decidan hacer uso de ella –obviamente estoy hablando de la pileta– durante la noche, que no deja de tener su encanto, pero nos deja sin solución para el problema de la temperatura de las tres de la tarde. Nos queda todavía la posibilidad del viaje. Esto siempre que la mujer pueda dejar su trabajo, a sus hijos, su canario, sus clases de vitro-fusión o, incluso, a su marido. Les puedo asegurar que nada de esto es fácil de resolver.

El tema central aquí es que la teoría de la cual partimos tiene muy poco sustento. Y no por todos los inconvenientes posibles ya mencionados, sino porque la mayoría de las mujeres, con tal de estar junto al hombre que aman, desean, sueñan o añoran, son capaces de soportar las temperaturas más extremas. De nada valen, entonces, los artificios puestos en juego.

Nada está perdido para la mayoría de los mortales no poseedores de las comodidades ya mencionadas. A no desanimarse y quizás, hasta tienen suerte y encuentran alguna que adora el calor. Hablo de esa clase de mujeres a las que les importa muy poco la piel sudorosa y pegoteada. Y, por el contrario, se complacen en deslizarse por ella. No sólo eso, sino que son felices con un simple ventilador de mesa apoyado en el piso y un vaso de coca a temperatura ambiente.

El problema con estas mujeres lo tendrán en el invierno. Pero ésa ya es otra historia.


One Response to “Calor”

  1. Carla Says:

    Vos decís todo eso porque no estás en Buenos Aires en este momento. Estaría dispuesta a tirarme sobre el primer hombre que pase si eso me condujera a la promesa del aire acondicionado y, por qué no, a una caipiroska bien helada.
    El amor y bla, bla, sí, todo bien, pero me afirmaría más trastocando el refrán berreta: “si lo amas déjalo ir por el aire acondicionado, si vuelve es porque siempre fue tuyo, etc.”