“Bucay firma libros a la salida”

Posted by Paula Pampín on October 27th, 2005 filed in Artificialia

Copa 1
Bienvenido al show

Me parece que me confundí. Venía absolutamente creída que estaba llegando al MALBA a la entrega del Premio Clarín de Novela, pero no, creo que me equivoqué. Esto no puede ser que sea lo que busco. Me parece que, en realidad, llegué a una disco. Explíquenme si no cómo se justifican las luces bajas, el amontonamiento de gente, los tragos que corren por doquier, la música y las luces de colores que dan vueltas sin parar. Momento, las luces están dibujando algo. ¡Sí, señor! ¡Es el logo de Clarín! No me equivoqué, llegué a donde debía llegar. Si me lo preguntaban antes, hubiera jurado que una entrega de premios no era así.

Copa 2
Somos todos los que somos

No falta nadie. O faltan todos. Depende desde donde se lo mire. Lo bueno de las perspectivas es que uno puede adecuarlas. Hay ministros, hay secretarios de cultura, ex secretarias de cultura, legisladores de la ciudad recién electos, ex presidentes renunciados, periodistas, escritores –¿no hay demasiados pocos escritores para la entrega de un premio literario?–, editores, artistas plásticos. De todo un poco. Y de todo, nada.

La plana de Clarín parece estar a pleno. La plana y la reserva, en realidad. Es muy fácil detectar quiénes pertenecen al primer grupo y quiénes al segundo. La primera pista es obvia. Los laburantes son los que tienen papel y lápiz en mano. El resto, anda por la vida, o por el MALBA, perdón, haciendo relaciones públicas e intentando de las otras. Aunque lo último podría ser pertinente a ambos grupos. El segundo detalle es la forma de vestir. Los periodistas, aunque muchos se resisten a ello, en determinado momento no les queda otra opción que calzarse el saco y la corbata. No hace falta aclarar aquí quienes son los que lo visten. Y si todo lo anterior falló, hay un detalle fundamental. Si ven a alguien que come mucho –pero mucho, mucho–, ése es el que apenas se sepa el nombre de la ganadora –¿por qué habré dicho “ganadora” si todavía no sabemos si será él o ella?– saldrá corriendo a escribir la nota. O sea, come antes lo que no podrá comer después.

Y hablando de comer, esto no está nada mal. Queso, mucho queso, riquísimo queso, todo tipo de queso que pasa por delante de mis ojos. Sólo pasa por delante porque nunca alcanzo a probarlo. Qué maleducada que es la gente. Creo que la mayoría de los que están aquí hace al menos dos días que no come. Pero no me importa, me consuelo en el champagne. De buena marca, tengo que confesar. Mi segunda copa acaba de ser llenada. No hay que preocuparse por esto. Ni bien la copa baja del nivel de la mitad, habrá enseguida un mozo atento que nos la complete. Todo un placer. Casi diría, a esta altura, que adoro las entregas de premios de Clarín.

Copa 3
In and Out

Hay dos personajes que me tienen preocupada. Lo veo a Caparrós entrar y salir por lo menos cuatro veces. ¿Habrá perdido algo este muchacho? Está claro que no es tan simple franquear la entrada. Tres señoritas y un señor nos pedirán alternativamente la invitación y se ocuparán de registrar mediante una lapicera con láser que estamos adentro y no afuera. Me parece que finalmente Caparrós entró. Un alivio. Pero al que también veo con problemas es a Andahazi. Juraría que se olvidó la tarjeta. O algo similar le debe pasar porque todavía no logra estar donde le encantaría estar. Si escuchó como yo lo que dijeron esta tarde en la radio, entiendo el por qué de su ansiedad. En una emisora alguien aventuró que el premio de esta noche se lo lleva el Fede. No es por nada, pero yo que él, no me haría ilusiones.

Copa 4
Rosa Montero, mi nueva mejor amiga

Llegó el momento. La marea se mueve hacia el auditorio. Todo indica que llegó la hora. Apuesto 1 a 10 a que toda esta gente no cabe allí dentro. Vamos a tener que apurarnos para conseguir asiento. Antes de cruzar las puertas, una atenta moza nos quita la copa que atesoramos en nuestras manos. Amablemente nos dice que hasta aquí llegamos. O la copa o la vida. O la copa o escuchamos en vivo quién gana. Está bien, está bien.

Lindo asiento. Cerca de la salida, por si acaso. Por si acaso nos aburrimos y queremos volver al champagne. Lo malo de que se les haya ocurrido televisar tamaño evento es que tenemos que soportar unas luces infernales sobre nuestros ojos. Y no aflojan. Ni las luces, ni el aire acondicionado que debe estar programado en -10ºC. Sólo cinco minutos necesito para comenzar a estornudar y no parar de hacerlo hasta que me vaya.

Hola, ¿qué tal?, ¿cómo te va?, hola, ¿qué tal?, ¿cómo te va?, hola, ¿qué tal?, ¿cómo te va?, hola, ¿qué tal?, ¿cómo te va?, no es que me haya tildado. Pero Marta Minujín que eligió sentarse justo al lado mío me lo repitió tantas veces como lo escribí. Yo le contesté, bien. Pero sólo una vez. Un estornudo inoportuno me impidió repetir la seguidilla.

Qué buen mozo que es Mario Mazzone. Con lentes y todo para la ocasión. Claro, él habrá pensado, libros=lentes, me voy con los lentes. Lo que más me gusta de Mazzone es la forma que tiene de manejar a la hinchada. Él sí que sabe cuándo hay que aplaudir. Y el resto, le obedecemos, porque si lo pusieron ahí por algo será. Si él aplaude, yo aplaudo.

Me parece que estoy algo mareada. Mazzone sigue hablando y presentando videos. Que la historia del premio, que los ganadores anteriores, que el jurado. ¡¿Perdón?! ¿Estoy realmente mamada o Rosa Montero acaba de decir que “la mayoría de los premios no son honestos”? Por favor, necesito que alguien me lo confirme ya mismo. Y eso que no me caía nada bien esta mujer, pero con lo que ha dicho se ha ganado que a partir de este momento la declare mi nueva mejor amiga. Intento preguntarle a la Minujín si escuchó lo mismo que yo, pero no para de ovacionar. Primero lo hizo con Saramago y creí que lo hacía porque le gustaba Saramago. Pero ahora vuelve a repetirlo con la Montero. Me parece que sólo tiene ganas de ovacionar. Lástima que justo se le acabaron las ganas con Belgrano Rawson. Pobre, el único que se quedó sin la ovación de mi vecina de butaca. Saramago intenta, vanamente, salvar lo que dijo su compañera. Pero no, ya es tarde. Por más que nos diga que él no es tan pesimista al respecto, que a lo mejor hay algún concurso que no es honesto, pero que no quiere creer que la generalidad sea así, nosotros ya nos quedamos con la opinión de nuestra nueva mejor amiga.

Menos mal que la Montero me despertó porque ya me estaba durmiendo. Creo que en el medio de mi ensoñación habló también Kirschbaum. No me acuerdo demasiado, pero sí recuerdo que se ocupó varias veces de separar al periodismo de la literatura, que habló del récord de novelas recibidas, que qué lindo jurado, que hasta citó a Kundera y a Magris, pero no me pidan más, hasta acá llego.

¿A quién se le habrá ocurrido invitar a Jairo y a Falú? ¿A quién se le habrá ocurrido que debíamos ponernos tan telúricos? Si al menos hubiera venido con el hijo lindo, pero no, vino con el feo que ni siquiera tiene acento español. Con lo que me gusta el acento del otro.

Copa 5
Quiero ser una chica Saccomano

Bueno, a ver si nos vamos apurando. ¡Uy!, me escucharon. Parece que se vienen los premios. El premio a la trayectoria es el primero. Y es para Saer. Lástima que se lo dieron ahora justo cuando no podía venir a buscarlo.

Se vienen las menciones. Un hombre y una mujer. Uno que vive en España y que mandó al padre y otra que vive acá y no mandó a nadie. No importa, todos estamos esperando otra cosa.

¡Se los dije! Otra mujer se lleva el premio. Otra mujer, Claudia Piñeiro, de la que no se sabe demasiado y, al mismo tiempo, otra chica Saccomano. Porque al igual que la ganadora de la versión anterior –de la que se confiesa amiga desde los once años, qué tierno–, esta chica va todos los miércoles al taller de Saccomano. Juro por la mismísima virgencita de Guadalupe que mañana mismo me voy a inscribir y el año que viene las cien lucas me las llevo yo. Y si quieren les escribo también sobre barrios privados y gente rica que sufre. No me van a decir que no lo sabían: la gente rica también sufre. Y a ver quién es más cheta. Es lo único que me falta para reunir las condiciones que este premio parece imponer. Veamos: el concurso lleva ocho ediciones, en las últimas cinco, las ganadoras fueron mujeres, ¡bingo! soy mujer, no tengo un nombre hecho en el medio, y soy profesional “conversa”. Está bien, no soy contadora como la ganadora actual, no soy bioquímica como alguna otra anterior, pero tranquilamente puedo ser una “arquitecta conversa”. Guillermo, mañana nos vemos. De acá al premio, no paro.

Ya está, a nadie le interesa nada más. Esto es un barullo, la gente se para y corre hacia la comida y la bebida. Perdón, corre hacia la salida, aquí hace calor. Sí, donde hacía -10ºC, ahora hace 40ºC. Lo que casi nadie alcanza a escuchar es a Mazzone que se despide con la frase célebre de la noche: “Bucay firma libros a la salida”. Y se ríe, él solo, porque ya nadie lo escucha.

Copa 6
Las escaleras más largas del mundo

Otra vez ruido, otra vez apretujones, otra vez comida –ahora caliente–, otra vez mucho champagne. Otra vez saludar sin ganas a quien se nos cruza. Porque, en definitiva, de esto se trata esta clase de reuniones: de comer, de tomar y de saludar sin ganas. En el amontonamiento, alguien me toma del brazo. Es Gyula Kosice, le digo qué bien que se lo ve y él me confiesa su secreto: “Mi querida, la curación por la creación”. Le sonrío y, con la verdad de la vida a cuestas apenas recién atesorada, trato de alcanzar la salida. Ya no hay nada más allí para mí. Me encuentro entonces con una pequeña dificultad: la salida del museo tiene escalones. No es que haya venido en silla de ruedas, pero a esta altura de la noche y de las copas, esas pequeñas escaleras se me asemejan al Himalaya. Tranquila, Paula, nada puede ser tan grave. Sólo hace falta tomarse de la baranda y, sobre todo, mucha dignidad.

Copa 7
A tu salud

Esta última copa me la tomo a la salud de Massei. Porque si ustedes llegaron hasta acá, seguramente se estarán preguntando por qué soy yo la que escribo y no él. El tema es simple, él quiso hacer la cobertura de este evento pero no pudo. No es que esté demasiado lejos, semejante espectáculo bien merecía el viaje, pero lamentablemente se le superponía con el turno para cortarse el pelo.


12 Responses to ““Bucay firma libros a la salida””

  1. Daniel Massei Says:

    Salud! (y saludos de mi peluquero).

  2. Genovese Says:

    ¿Y estaba Bucay o no? Así no vale. ¿Ya estás difiriendo el suspenso para encontrar descuento por presentismo en lo de Saccomano? ¿Acaso Coelho (el mercachifle) no te tiró los galgos? ¿No lo viste a Nielsen levantando desde la tribuna el retrato de Piglia? ¿Qué carajo hacía Fogwill ahí? Bien, creo que las incertidumbres del chismerío de Norep quedan flotando.
    Buena cobertura, de aquí a la CNN.

  3. Edgardo Balduccio Says:

    Maravilloso. Ahora eso no es una cobertura. Es mucho mejor, es una descobertura. Parece que Bucay no fue, ahora quien firma sus libros es el ghostwriter y la gallega, que parece que con todo este tumultuoso escándalo, acabaron agraciándose.

  4. Miguel Says:

    Muy bueno, harto divertido, Paula.
    Ciertamente me quedé con algunas dudas chismosas como le pasa a Omar, pero bueno, cuando uno se va de copas se pierden los detalles.
    ¿Alguno de los Kapputt o los habitues participó en este concurso? ¿Quiénes eran los otros 7 seleccionados?

    ¡Qué sigan los éxitos!

  5. matias guillan Says:

    excelente cobertura. muy graciosa. me identifiqué con algunos pensamientos.

    cariños.

  6. jimena Says:

    paula!!!! nunca pensé que una entrega de premios literarios podía ser taaaaaaaaaaaaaaan divertida!

    qué buena tu crónica.

    besos,

  7. Paula Pampín Says:

    me preguntaba cómo te quedó el corte, dani.

    las incertidumbres van a tener que seguir flotando, omar, porque TODO TODO no les puedo contar. viste como somos los cronistas(!), a veces vemos algunas cosas que tenemos que callar.

    en realidad, terminé firmando yo, baker. pero no digas nada.

    lo mismo que le dije a omar, miguel/hernán/pablo. TODO no se puede.

    gracias, matías. no estamos solos.

    yo tampoco, jime. pero digamos que tuve ayuda extra para encontrarlo divertido.

  8. Genovese Says:

    Yo terminé rápido, no había mucho que hacer en una azotea vacía.

  9. Genovese Says:

    Eso decía en un mail el peluquero de Massei.

  10. paula II Says:

    Paula: también soy mujer, también profesional reconvertida. ¡Dale, vamos al taller de Guillermo! Pero el premio del año próximo no es para una novela sobre “gente rica que sufre”. Es para la que relate las oscuras contradicciones de los ex “gloriosa JP” en el poder.

  11. Oliverio Says:

    Paula, y qué tipo de quesos había? Había quesos de cabra? Para el próximo año, cuando -post taller Saccomano- te entreguen el premio, podemos organizar una performance y llevar animalitos al Malba. Un arca de Noe. O varios pesebres móviles. A Saramago o a Saccomano le encajamos la corona de espinas, y a Minujin la hacemos pasar por la virgen María.

  12. Paula Pampín Says:

    hagamos algo, paulita, vayamos juntas y escribamos juntas también. después hacemos la repartija.

    estamos de acuerdo, oliverio, pero sólo si vos hacés de jesús.