8:03 am
Que alguien me explique por qué siendo día sábado, sin compromisos apremiantes a la vista y una temperatura propia de la época del año que atravesamos me levanto a esta hora. Que alguien me explique también por qué el clima me condiciona de la forma extrema en que lo hace. Sí, claro, el clima nos condiciona a todos los seres humanos, por qué debería ser para mí de otra forma. Pero en algún lugar siento que conmigo se ensaña de manera especial. Vivo el invierno siempre como un presagio de algo malo. Hay que pasar el invierno, me digo. Me digo y me arrepiento, esa frase no me gusta. Pensé muchas veces qué sería de mi vida si viviese en cualquier lugar donde la temperatura media fuese de 20º. Imagino entonces cualquier paisaje caribeño o mediterráneo, esa clase de paisajes donde el sólo hecho de pisarlos hace que el ritmo acelerado que cargamos se frene. No, no se frena, nuestro ritmo se choca con ese otro ritmo y no queda más que adaptarse. ¿Podría vivir de esa forma? No lo creo. Para qué me quejo entonces.

9:23 am
Segundo café, cigarrillo vaya a saber qué número. Debería cambiar de forma de vida. Debería pensar por qué atento contra mi cuerpo a diario. O debería analizarme. ¿Otra vez? No, gracias. La cuarta, la última vez que pisé el consultorio de un analista me convencí de que no iba a volver a hacerlo. Pero puedo arrepentirme. ¿Quién dice que debamos conservarnos incólumes en nuestras decisiones?

10:12 am
Se apagó el calefón. Viento norte, calefón que se apaga irremediablemente. Otra vez el clima condicionando mi vida. Tendría que llamar al gasista nuevamente. Pero temo. La última vez que tuve que hacerlo, dudé. No sabía por qué lo hacía, pero al dirigirme hacia el teléfono sabía que no tenía que hacerlo. Sabía que alguien al otro lado del teléfono me diría que el gasista había muerto. Y así fue. Lógicamente conseguí otro, el hermano del primero precisamente. Pero no quiero llamarlo, temo convertirme en asesina de gasistas. Esperemos que cambie el viento.

10:56 am
Ya es tarde. Con tanto tiempo a mi alcance y se me volvió a hacer tarde. Doce menos cuarto tengo que estar saliendo de acá y lo que resta del tiempo no me alcanza para lo que debo hacer. No sé por qué vivo en una permanente deadline. ¿Por qué respondo bajo presión cuando sería mucho más relajado hacerlo de otra forma?

12:45 am
Y claro, ahora no hay remises disponibles y mi hija llegará nuevamente tarde a su entrenamiento. Pero va a llegar al menos y yo charlaré sin ganas con el remisero que me toque en suerte. Que seguramente, como cualquiera de ellos, será uno que sólo es remisero temporariamente porque en realidad es otra cosa. Bailarín de salsa, imprentero, carnicero o lo que fuera. Este país convirtió en remisero a todo aquel que ya no puede hacer lo que quiere.

12:06
Estoy cansada de ir y venir el día entero, mejor me siento y hago tiempo en el bar. Aún a riesgo de morir intoxicada con el café espantoso que preparan aquí. Espantoso y frío. No cualquiera sabe preparar un buen espresso y este hombre detrás de la barra es uno de ellos.

12:23 pm
Cada cosa fue pensada y diseñada con una función específica. La mayoría de las veces no las uso con el fin apropiado. De otro modo estaría escribiendo en una libreta o un cuaderno y no en una agenda. Una agenda donde lo escrito no guarda una mínima relación con los días marcados. Mi agenda son papelitos sueltos que pierdo irremediablemente. Mi vida son compromisos sueltos que pierdo irremediablemente.

12:45 pm
De chica nunca supe lo que era la vida de club, por eso todo me sorprende. En primer lugar, me llama la atención que ande tanto hombre suelto por aquí. La concentración de testosterona por momentos me apabulla. Pero allí están ellos, en grupos en su mayoría, a la caza o a la pesca de cualquier forma redondeada que se asome.

1:23 pm
Hora de ir yendo. Ya que no llegué a tiempo a la entrada, por lo menos quiero hacerlo a la salida.

1:27 pm
La veo hacer equilibrio sobre esa barra ínfima y me conmueve. Parece una gacela. La mirada fija en el horizonte y un dominio tan natural de su cuerpecito que me asombra. Tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo. Cuánta belleza.
Dicen que a las mujeres el embarazo las vuelve más sensibles. Creo que no es sólo el embarazo, creo que la maternidad misma les regala esa sensibilidad para el resto de sus días.

2:12 pm
Estoy pensando seriamente en empezar a apagar la computadora. Quizás si no está prendida 24 horas, evite que me acerque. La pantalla destella y me absorbe, no hay remedio. Otra vez una vuelta por las noticias y otra vez más de lo mismo. Bombas, robos, muertes. ¿Por qué el mundo ataca al mundo, mamá?, decía mi hija ayer. Y no me hables de Estados Unidos, Irak y todo eso, hablo de la gente. La gente se ataca entre sí, o se ponen bombas o se roban unos a otros, es el mundo contra el propio mundo. ¿Por qué, mamá? No sé, hija, no lo sé.

2:35 pm
Los blogs que se convierten en ese registro día a día resultan siendo los más aburridos. Nadie tiene una vida lo suficientemente excitante como para que la descripción minuciosa de los hechos cotidianos devenga en un relato atractivo para el otro.

2:50 pm
Tengo que escribir mi texto para Kaputt. Admiro a la gente que siempre tiene algo que decir. Hoy no tengo nada que decir (Massei dixit).

 

2 Responses to am/pm

  1. Ary says:

    Yo creo (sin saber saber nada de nada, ¿por qué hay que saber para decir?, ¿y qué tengo que saber para decir?, y podría seguir preguntandome cosas pero mejor terminar lo que empecé) que dice mucho.

  2. (hay que querer para decir, creo que por ahí pasa la cosa, ary.)

Set your Twitter account name in your settings to use the TwitterBar Section.