¡Salud!

Posted by kaputt on December 25th, 2005 filed in Naturalia

-¿Por qué no me mandás algo para Kaputt para el domingo?

-Porque no me gustan los comentarios de Kaputt.

Descubrimos entonces que este par de domingos, hoy y el próximo, amenzaban con complicarse un poco. Digamos que no es culpa de nadie que la arbitrariedad del calendario haya decretado sin consultarnos, que coincidan con las dos festividades más importantes del mundo occidental. Y la verdad es que tampoco parecía del todo justo convocar a alguien para solicitarle que se haga cargo de publicar en días así, cuyos excesos garantizan absolutamente todo, menos que a alguien le interese demasiado lo que aquí pueda suceder.

Esto no es más que un blog, una parcela inocua pertenenciente un espacio más vasto pero igualmente inocuo, conocido como virtual y también condenado por su virtualidad. ¿Virtual será aquello que existe únicamente en el plano de la representación? La Real Academia sin embargo, acepta tres definiciones para explicar semejante calificación:

1. adj.Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.
2. adj. Implícito, tácito.
3. adj. Fís. Que tiene existencia aparente y no real.

Cualquiera de sus tres definiciones explican muy bien de qué se trata un sitio web en general, y más en particular de qué se trata un blog. Que tiene virtud para producir un efecto, que contiene conceptos implícitos y otras tácitos y que su existencia puede ser considerada como aparente y no real. Para esto último, basta recordar de qué modo funcionan las bases de datos dinámicas –como Kaputt mismo- que crean un entorno y luego recuperan un texto para mostrarlo dentro de ese entorno. Sin embargo, lo extraño esta vez no se me aparece en la posibilidad de discutirle concepto alguno a la Real Academia, más bien en lo contrario: en la imposibilidad de encontrarle excepciones y antagonismos. Evidentemente un sitio web y un blog son fenómenos virtuales, pero la navidad y el año nuevo de algún modo también lo son. Producen un efecto, por ejemplo, cambiar la denominación de un año o emborracharnos hasta desear la muerte, e implican una infinidad de creencias que debemos aceptar de modo tácito y hasta tienen una existencia que bien puede ser considerada como aparente y no real. Lo real: el reloj anduvo hoy igual al mismo ritmo que ayer y al mismo ritmo que lo hará dentro de dos semanas. Sin embargo, hoy fue navidad y mañana será otra cosa y dentro de una semana, estaremos todos cambiando la cifra que numera nuestro año en presente. No se me ocurre consideración más inútil que hacer y que revista menor importancia, todo es virtual, nada es real porque la realidad misma no es otra cosa que una representación en determinado contexto y bajo determinado entorno. De allí que la subjetividad con la que uno vive diariamente, se vea por un instante sacudida por las fiestas natalicias y su incesante ruido de luces intermintentes, arbolitos y Papás Noeles que se ríen oligofrénicos mientras sientan sospechosamente en sus rodillas a todo enanito con el que se encuentran en su camino.

Hoy no se puede hacer nada más que juntar las botellas vacías, eso creemos. Y mañana continuaremos discutiendo con la Real Academia.

Salud para todos, y a brindar que se acaba el mundo.

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