Último e inédito reportaje a Michel Foucault
Posted by Daniela Gutiérrez on August 24th, 2006 filed in ArtificialiaMichel Foucault y Los Hombres Infames, elegida unánimemente como la banda de cumbia del año, acaba de presentar su segundo CD, Cumbia Disciplinaria. Hablamos con Michel, su voz cantante, después de entrevistarse con los directivos de Sony Music. Esto fue lo que nos dijo:
Periodista: Ante todo, nos gustaría saber cuál es la propuesta sonora y estética que ha intentado plasmar en su nuevo álbum Cumbia disciplinaria. Hemos escuchado atentamente Las palabras y las chozas, su trabajo anterior, y quisiéramos saber si su preocupación musical actual sigue estando determinada por el eje cumbia-villa.
Michel Foucault: En realidad ése fue siempre mi problema, aunque haya presentado de un modo un poco distinto el marco de esta preocupación. Siempre he pretendido saber cómo la cumbia y la villa entraban en los juegos estratégicos de verdad. En Las palabras y las chozas he intentado expresar, junto a la banda de hombres infames que me han acompañado y me acompañan aún hoy, cómo en los discursos científicos la cumbia va a ser definida como colombiana, villera o cabeza.
P: ¿No se ha producido un “salto” entre su propuesta discográfica anterior y la actual, concretamente a partir del análisis que usted hace del joder?
M.F.: Creo que la cuestión del joder siempre ha estado presente a lo largo de mi carrera musical. En mi nueva placa, sin embargo, le doy al joder un nuevo carácter, una nueva ubicación en mi registro lírico. Si usted se fija, por ejemplo, en las letras de las canciones que componen el álbum, verá que no empleo casi nunca de forma aislada el término joder y, si lo hago alguna vez, es con el fin de abreviar la expresión que utilizo siempre: relaciones de joder. En las relaciones humanas, sean cuales fueren –ya se trate de una comunicación verbal como la que estamos teniendo ahora, o de relaciones amorosas, institucionales, económicas–, el joder está siempre presente. Lo cual no quita que las relaciones de joder sean móviles, reversibles, inestables.
P: Usted determina en la historia de la cumbia un momento central: el paso de la cumbia villera a la cumbia disciplinaria.
M.F.: Efectivamente. El momento en que se ha apercibido que era, según la economía del joder, más eficaz y más rentable disciplinar que lo que los villeros llaman jalar o fumanchear. Este momento corresponde a la formación, a la vez rápida y lenta, de un nuevo tipo de ejercicio del joder en la cumbia de fines de los ‘90.
P.: Usted canta que a partir del momento en el que la prisión se constituye bajo su forma disciplinaria, ha segregado su propio alimento, el tumbero.
M.F.: Mi hipótesis es que la prisión ha estado, desde sus comienzos, ligada a un proyecto de transformación de los cumbieros. En el célebre ensayo de nuestros colegas Les mômes voleurs, y también en el trabajo de investigación que están llevando a cabo, aunque en otra dirección, grupos como Metá Tá Guachá, se hace hincapié, entre otras cosas, en el carácter frustrante y violento de la vida penitenciaria. Cito un pasaje tan bello como lúcido: “Tumbero yo soy, ya voy a salir/ Tumbero yo soy, que se arme el motín / Tumbero yo soy, ya voy a salir / Cuando esté afuera… Te vas a morir”.
P.: Usted expresa que son las clases pobres y, sobre todo, la gente de la villa las principales victimas de la delincuencia.
M.F.: Y cuánto más victimas de la delincuencia son, más miedo le tienen.
P.: En una de sus canciones, más precisamente en El nacimiento de la cínica, usted dice: “Esta canción trata del espacio, del lenguaje y de la muerte; trata de la pirada.” ¿Podría explicar un poco más esta idea?
M.F.: El motivo que me llevó a escribir El nacimiento de la cínica es muy trivial, incluso tonto. No creo que tenga mucho interés saber lo que el autor, en este caso yo, haya querido decir, pero dado que en una entrevista se deben responder preguntas, me esforzaré por contestarle. La letra de este tema narra la historia de una cardióloga muy amiga mía, aunque eso sí, bastante psicótica. No se debe olvidar el resto del nombre de la canción: una arqueología de la pirada médica.
P.: Usted ha establecido un vínculo sumamente original pero dificultoso entre el joder y el tuerto. ¿Piensa usted que una nueva estrategia revolucionaria de la toma del joder pasa por una nueva definición de una política del tuerto?
M.F.: Imagino que se refiere a la canción Las relaciones de joder penetran en los tuertos. Es, pues, en el desarrollo de un proceso político –no sé si revolucionario– como ha aparecido, con una insistencia cada vez mayor, el problema del tuerto. Se puede decir que lo que sucedió después del fenómeno de la cumbia villera –y verosímilmente lo que lo ha provocado– era profundamente antividente. El tuerto se ha convertido en el terreno de una lucha entre los cumbieros y los joderes, entre los cumbieros y las instancias de control. En respuesta también a la sublevación del tuerto, encontrarán una nueva inversión que no se presenta ya bajo la forma de control-represión, sino bajo la forma control-estimulación.
P.: ¿Tiene algún tipo de proyecto para el futuro?
M.F.: Por lo pronto presentar Cumbia disciplinaria junto a los Hombres infames en el Luna Park. De todos modos, aunque le parezca mentira, ya estamos pensando en un nuevo disco, creo que se va a llamar Histeria de la sexualidad; ya tenemos incluso tres temas: La voluntad de sabor, El huso de los placeres y La inquietud de Sissi. Lo primordial, sin embargo, es la difusión de nuestro segundo disco.
P.: ¿Cree usted que la tarea de la cumbia es impedir los peligros del joder?
M.F.: Esta tarea ha constituido siempre una de las funciones más importantes de la cumbia. La cumbia en su vertiente villera –y entiendo villera en un sentido amplio– ha sido precisamente el género musical que ha puesto en cuestión todos los fenómenos de dominación, cualquiera que fuere la intensidad y la forma que adoptasen. Este aspecto villero de la cumbia se deriva hasta cierto punto de la llegada del té chino a la Grecia clásica, y de las consecuencias que este brebaje produjo en pensadores como Sócrates. La tarea de la cumbia, en este sentido, le debe mucho al imperativo socrático: ocúpate del té mismo, es decir, fundaméntate en libertad mediante el dominio del té mismo.
P.: Para finalizar, ¿nos recuerda quiénes son sus Hombres infames?
M.F.: El bajista y alcohólico Maurice Merleau-Ponty, el tecladista George Canguilhem, el heroinómano y baterista de la banda, Didier Eribon, y Alexandre Kojève, jugador y eximio guitarrista.
August 24th, 2006 at 6:05 pm
Para quienes hemos leído a Foucault con afán, detectamos estas finas ironías con cierto goce revulsivo pero lleno de jocosidad, al punto de la esquizofrenia. Tanta disonancia me hace pensar que Daniela lleva esto a un extremo pedagógico. Me he desternillado de la risa. Gracias por el buen rato y por la virulenta tranversalidad. A pesar de que esta transcodificación humorística es incidiosa en sus términos, no me ha dejado ninguna interferencia de sentido…
saludos
August 24th, 2006 at 8:37 pm
[…] Vía Kaputt encuentro este último e inédito reportaje a Michel Foucault, muy interesante e inaudito. Sólo para conocedores de la obra de este gran autor . […]
August 24th, 2006 at 9:02 pm
[…] Último e inédito reportaje a Michel Foucault […]