Recortes
Posted by Daniel Freidemberg on September 19th, 2005 filed in ArtificialiaDomingo 18
Cuál es la diferencia entre tratar lo horroroso o intolerable y especular con lo horroroso o intolerable. Esa es la diferencia entre Beckett (o Wilcock) y el nazismo tácito de ciertas vanguardias. Nazismo o capitalismo: especulan, no hay búsqueda de otra cosa que no sea provecho propio.
Martes 20
Una y otra vez los nombres de O.A. y E.D., firmando notas en revistas. La desesperación por permanecer. Los veo dando brazadas para no hundirse, con miedo a desaparecer de la superficie visible, a dejar de estar a flote.
Religiosidad: falta de ser. Fascismo: exceso de ser.
Miércoles 21Leer o mirar (poesía o lo que sea, o una roca, o un rostro): un ejercicio de la apertura, de la disponibilidad. Hacer callar al hablador de adentro.
Cuando “los principios” o la ideología prevalecen sobre la atención o la consideración. Uno de los motivos por los cuales los nazis no ganaron la guerra es porque, al impedir el desarrollo de la física teórica, a la que consideraban “física judía”, no tuvieron antes la bomba atómica. La cerrazón, el molde ideológico, siempre va en contra de los propios intereses.
Jueves 22En una interrupción, mientras veía Solo contra todos, me llamó la atención el chato balcón de enfrente, visto desde la ventana del baño. ¿Por qué? ¿Por qué adquieren valor esos sitios harto vulgares, no significativos, que muestra la película? ¿Qué hace Gaspar Noé? ¿Qué te lleva a hacer? Nada, fijar la mirada, nada más. Cualquier cosa es interesante si la miramos desacostumbradamente. Si el paisaje no nos dice nada, dar cuenta de esa irreductibilidad (ya que no me atrevo a hablar de “misterio”). O de esa mudez, de esa virtud de existir.
Lunes 26
Leo “un nombre fundamental de la contracultura brasileña”, y me da una especie de náusea. Cómo alguien se puede definir como contracultural. No le importa lo que produce, sino colocarse en determinada posición. Lo que le importa, en el fondo, es cómo lo ven.
Viernes 30Una posibilidad de redefinir “lo revolucionario”, a partir del planteo de Barthes (Variaciones sobre escritura). No postular otra sociedad sino mirar esta sociedad –o cualquiera– desde otro lugar. Desfetichizar las relaciones existentes, descreer de la imagen existente de la sociedad. Lo “ilegible” o lo “contra-legible” (así, entre comillas) “es revolucionario porque está ligado, no a otro régimen político, sino a ‘otra manera de sentir, otra manera de pensar’.” Aclara que no constituye una figura plena, no se lo puede describir, ni siquiera desear, sino entenderlo como “una crítica radical de lo legible y de sus compromisos anteriores”, de ningún modo apunta a “figurar la escritura de mañana”.
Sábado 31RB habla de sabotear “la sensación de certidumbre”. Qué hacen los sistemas de poder y de dominio –directo y también, y sobre todo, indirecto– sino inducir sensaciones de certidumbre.
Hay lecturas direccionadas. Pero entonces habría que estudiar, tanto como las imágenes y los textos, las operaciones de direccionamiento.
¿Y no hay un direccionamiento al decir, implícita o explícitamente, “esto es arte”, sin que haya nada más que permita darle esa categoría?
Domingo 01¿Por qué viendo en un debate por TV a Zamora se me prende en la cabeza la palabra “tramposo”? Justo a él, el incorruptible, el que toma el subte como cualquiera y se niega a cualquier prebenda. Porque es alguien capaz de cualquier cosa con tal de aparecer como el que tiene razón, por tener la última palabra.
Sábado 07
(Sobre C, que oficia de “poeta de izquierda”) Lo que más me irrita con tipos así es que tienen un ego tan completo que no hay por dónde entrarle. No hay espacio para considerar nada. Asumen un discurso en el que no tiene cabida la duda, imponen la proscripción de la duda. En ese sentido son fascistas. Donde impera ese discurso, el pensamiento no tiene nada que hacer. No se puede interrogar, se participa del culto o uno entra a formar parte del enemigo y sus cómplices. El acto de lectura se concibe como una imposición de fe.
Fascismo: irrelevancia del otro.
Lunes 16El rechazo anarcoide a toda ley puede ser ingenuo pero, en los casos en que no lo es tanto, esconde una especulación: reemplazar la fuerza por el accionar subrepticio, cucarachesco, insidioso, siempre culposo, siempre al fin tributario del poder.
Viernes 20(sobre H, poeta “revolucionario”) No es por sus ideas que lo desprecio, como le gustaría creer a él y a su clientela, ni por la tendenciosidad de su obra. Es porque lo que ofrece es muy poquito y limitado. Apenas alimento para el amor propio de los militantes. Con un efecto extra: que cunda entre los que se consideran “comprometidos” (su único público, porque a los demás no les da nada que pueda interesarles) esa concepción mezquina del compromiso y esa visión obtusa del mundo, y que ese sea el modelo por el que elijan guiarse. Empobrece las almas. Les da droga ideológica para que se queden contentos y no cedan a la tentación de hacer trabajar un poco más la mente o la imaginación, como si las ideas que propagandiza no pudieran sobrevivir si no es en un marco tan estrecho.
Promueve una mentalidad pequeña, una mentalidad de accionar limitado, que se niega posibilidades a sí misma. Propulsor de la autolimitación. Y, aunque alardee de lo contrario, es una mentalidad conformista. No cuestiona nada, no se extraña ante nada. Ya se sabe lo que va a decir y lo dice, todo está en su lugar.
Sábado 21Claro que escribir es un trabajo. Como el trabajo del duelo o el trabajo del sueño.
Miércoles 25Holloway. En referencia a mayo del 68, cuando se pedía lo imposible, le preguntan si lo que corresponde ahora “es una lucha por lo posible”, y responde: “Es un intento por lograr lo necesario”. Además, “creo que no podemos saber qué es lo posible”. Ahí, saca la discusión del atolladero en el que lo empantanaron reformistas y principistas (o “posibilistas” y “utopistas”), por más comprensible que sea la reacción de los segundos contra el achanchamiento de los primeros. En vez de especular sobre lo posible o lo no posible, pone en el foco la conciencia de la necesidad. La base es construir y afirmar una conciencia de lo que se necesita, y de qué es aquello que lo impide, el capitalismo. Y, en mi opinión, ni siquiera siempre debe ser conciencia, lo prueban muchas luchas: basta tener bien presente, aunque no se usen las palabras “capitalismo” y “explotación”, la experiencia de lo que el capitalismo y la explotación son en la práctica, y la necesidad de terminar con eso.
Jueves 26Lo que prevalece, dice Bordieu, es el orden mismo, no es que los poderosos actúen directamente o por conspiración. Es el orden el que establece el dominio. Al menos en su fase estable, en la que actúa como sostén del orden establecido, como “modo de vida”, el dominio actúa sobre todo por naturalización. Produciendo sujetos enajenados (nunca del todo, o casi nunca). Y tan enajenados están los de arriba como los de abajo, lo que no quiere decir que sufran por igual. La tarea principal, tanto desde un punto de vista barthesiano como hollowayano, es desenajenar, desnaturalizar: sembrar la capacidad de extrañamiento.
Jueves 4“La izquierda es una sensibilidad”, dice el tupamaro Mujica. No una ideología, no la pertenencia a la tribu urbana de los que se inflan diciendo “soy de izquierda”. Izquierda, como quiero entenderlo, es cuando a uno le duelen casi físicamente las diferencias sociales, el mal reparto de los bienes, la insensibilidad, el desamparo, la explotación.
Domingo 7Sendas notas sobre weblogs y poesía digital en un suplemento. Se habla de revoluciones decisivas que cambian todo, de un antes y un después, un “ya nada será lo mismo” y un “habrá que ver todo desde otros parámetros”, y sospecho. No sólo por una cuestión de edad, no sólo porque una fatigada experiencia indica cuán rápido envejece lo que irrumpe como sorprendentemente nuevo y cuán perecederas son las declaraciones de caducidad de tal o cual cosa y de cambio total, sino por la evidente fascinación en que se sostienen, en los mejores casos (no hablo ya de los que lo hacen por oportunismo o sed de protagonismo), los que salen a declarar la nueva situación. El descubrimiento de algo nuevo fascina, por lo tanto es casi seguro que engañe. Paradójicamente, hoy los fascinados, sin saberlo, son los que militan contra la fascinación.
Martes 9Virilio vincula a Menguele con el body art y los transgénicos. Ya no queda nada sagrado. Se entiende: hablo de un cierto grado de sacralidad, de respeto. El nazismo era el irrespeto, el todo puedo avasallarlo si se me da la gana. Algo sagrado quiere decir que el yo vacile, piense en sus límites, piense muy seriamente en “eso otro”.
Sábado 13La izquierda realmente existente no opera con seres humanos reales. No ve personas sino abstracciones. En realidad, seamos sinceros, nunca son las personas lo que más le importa.
El problema con Pizarnik, la principal de las objeciones que le hago a su poesía, se condensa en una palabra: “fascinación”.
Aira sobre Pizarnik: inteligente, agudo, gracioso, sagaz, informado y repulsivo. No hace en realidad ninguna cosa tanto como promover el producto “Aira”.
Domingo 14El discurso expositivo es tramposo. Por eso conjeturo que cuando J habla de “iluminación absoluta” no está en realidad queriendo hablar de tanto, de algo realmente “absoluto”, simplemente su oficio y su memoria profesional lo llevan a procurar un efecto retórico, una cierta elocuencia. Se diría un fallido. Sí, pero no de él sino de la sociedad, la cultura. Te hacen decir lo que ellos necesitan, te acostumbran a recursos retóricos de los que creés no poder prescindir, y, es cierto, a través de lo que uno dice uno va colonizando su propia cabeza, dejando que la colonicen a través de su propia expresión (escritura o habla).
Martes 16Releo a Lamborghini y Madariaga. Si me gusta Lamborghini, no me puede gustar Madariaga, y a la inversa. Y puedo leerlos igual, puedo realmente leerlos y dar vuelta por completo mi modo de apreciar, en el paso de uno a otro. ¿Pero no es precisamente una de las mejores cosas que tiene la literatura?
Dice Garci que el primer deber de un cineasta es no aburrir. De acuerdo, pero ¿no aburrir a quién? A mí me aburren las películas de trompadas y persecuciones de coches, y no me aburre El sabor de la cereza. ¿Hay un no-aburrimiento más legítimo que otro? ¿Es una cuestión numérica?
Viernes 26
Leyendo Barthes. La novela terminó, dice, y en cierto modo es así. Y la poesía, y el ensayo. Pero siguen, indiscutiblemente siguen. En parte por un efecto de inercia, como persistencia de lo que “no se enteró de que las cosas cambiaron”, como resabio. Y en parte como retomación en un nuevo nivel (ej.: el verso medido y la rima se retoman sin ingenuidad, como operación conscientemente formal, post-disolución de las formas, ¿no es eso lo posmoderno?). Y además, persisten “novela”, “poema” o “ensayo” como modelos, paradigmas, referencias en el horizonte. Ineludibles, aclaremos. Están en nuestros genes culturales, en el patrimonio genético.
RB piensa en una teoría que permita avanzar sin encerrarse en un significado “trascendental”. Yo he dicho que lo trascendental no sólo es necesario, sino ineludible (salvo que aceptemos la negación frívola, nazi). Pero la trascendencia en la que pienso debería tratar de reconocerse como ficción, pura ficción pero no por eso inoperante.
Eso sería la literatura, la poesía, el arte: significantes abordables de muchos modos, no respaldados en un trasfondo “trascendente” (metafísico). Al menos desde que la modernidad separó “verdad” de “ficción” (o “lo verdadero” de “lo ficticio”) y por el momento dejando de lado la re-vinculación, en un sentido muy distinto o de un modo muy distinto, que entre ambas cosas propone la posmodernidad. Establecida la ruptura, los románticos (después los simbolistas, los surrealistas y algunas neovanguardias) buscaron soldar la ruptura dando a la ficción –en el sentido de invención, imaginación, creación– el estatuto de única verdad, o verdad más profunda o más real.
El error de M (¿y de Borges?) sería creer que se puede volver a lo que las vanguardias creyeron destruir pero sigue vivo: la tradición, lo clásico. Es cierto que las vanguardias y sus creyentes de hoy se equivocaron y se equivocan: no estaba destruido lo que se apresuraron a confinar en los libros de historia y los museos, pero no se puede ignorar que hay un momento destructivo, hay puntos de no retorno. Que, así como es imposible borrar, también es imposible volver. O que tanto no se puede borrar la marca de lo clásico como la de las vanguardias.
Domingo 28Feinmann en Página 12 cita a Rozitchner: habría dos esencias humanas: “la cosa sería entre asesinos y no asesinos”. Yo digo: la esencia humana es pensar la esencia humana, es decidir si asesino o no (y habría muchos modos de asesinar). Tiene que ver con el otro o con el prójimo. Qué es el prójimo: el otro en el que me veo. Y cuál sería el límite, porque hasta hace no mucho el negro o el indio no eran prójimos para el hombre blanco civilizado. ¿Son prójimos los chimpancés, los perros, las tenias saginatas? Diría: prójimo es el que tiene la capacidad de verme como prójimo a mí.
Jueves 1ºOtra definición de fascismo: la politización de la apoliticidad, o de la antipoliticidad.
Miércoles 7Interesante apunte de Thonis, sobre el latiguillo “yo no molesto a nadie” de cierto tipo de sujeto de clase media: el otro, dice T, no puede no molestar. Ergo, lo fascista es suponer que el otro no debe molestar.
Domingo 11De dónde sacan que la gente que hace cosas raras es más talentosa o creativa. O que las rarezas y extravagancias deberían importarnos más. Bueno, en algún aspecto sí: llaman más la atención, venden más, es más fácil que sean noticia.
Martes 20La gran falla estratégica y de fondo de la izquierda realmente existente es que piensan que las personas son el medio, no el fin. Incluidos, aunque cierto que de un modo muy especial, las grandes figuras que adoptan como íconos de su culto religioso (el Cortázar que inventaron de acuerdo a sus necesidades). Medios para un fin superior, utópico, abstracto.
Miércoles 21Un objeto natural bello, por ejemplo la planta con hojas morado-vino que veo en el balcón de enfrente, con sus hojas encimándose en un espesor lleno de sentidos enigmáticos, es asombroso y hasta prodigioso porque suscita un “cómo es posible que esto exista”: la maravilla del juego de fuerzas internas y externas que produce esa concreción. Una obra de arte tiene, sí, mucho de eso, pero no es sólo ese juego lo que muestra. También está presente en su significación, en su valor significativo, y mucho, el saber que hay una mano humana, un ojo humano, una voluntad, una serie de decisiones: es insoslayable.
Lunes 10Los mercenarios en Irak, que ganan sumas fabulosas. El inaprehensible, inabarcable, quizá inelaborable horror de lo realmente existente. Pienso en Mirta Legrand y Pitrola dialogando por TV, en cierto modo entendiéndose: Pitrola y Legrand coinciden al menos en una cosa: simplifican todo. ¿No es la banalización el principal enemigo?
Martes 11(Leyendo una vieja revista de La Nación mientras espero que me hagan una radiografía). La exhibición descarada de lujo y bienestar es una agresión inadmisible, es parte de la opresión de clase.
Miércoles 26
Ante autores como Sara Gallardo no tiene importancia si uno está de acuerdo o no está de acuerdo. Uno está ante algo superior.
Martes 8
Volver a ver Apasionados de Techiné me mostró porqué me desató tanto rechazo esa película hace años. La rechazo ahora con más razones, me ratifica en algo. Esa exaltación burguesa, mezquina, del deseo. Ese avant garde del “yo ante todo”, va anunciando la cultura de los 80 y es fundamentalmente nazi. Como el neoliberalismo tiene un fuerte componente nazi. “Sinceramiento” es el pretexto. Tanto el neoliberalismo como el nazismo se presentan como el fin de las ilusiones nobles, de los bellos sentimientos: “esta es la realidad”. “Así somos, y así debemos ser, salvo que seamos hipócritas”. Exaltación de la desconsideración del otro, pero algo más que desconsideración, un paso más, siniestro: el superior tiene la obligación “moral” de sojuzgar y humillar al otro, volverlo puro objeto de su deseo. Eso también describe, claro, cierta lógica que subyace en las relaciones de clase.
Ideología y literatura. Uno acepta o no acepta la ilusión de que las cosas sean como parecen ser. El lugar anti-ideológico de la literatura.
Miércoles 16Me pasa con la percepción y la práctica artística lo mismo que con las ideologías, las religiones y los sistemas de pensamiento: dar aire, espacio de movimiento, capacidad de consideración, alivianar y flexibilizar los vínculos.
Miércoles 23Desconfiá de los que tienen mucho para decir.
Viernes 25 “Recuperar la palabra”, propone el subcomandante Marcos. Eso. Que cada uno recupere la palabra (a diferencia de los partidos de izquierda, que quieren que los demás usen la palabra que ellos les proveen). ¿No saldría de ahí un ruido ensordecedor? Sí, y una necesidad de aprender de nuevo a escuchar, aprender a escuchar en ese marco.
Martes 29Ese “algo” que encuentro en Rep o Alonso, que me maravillaba en Renzi y me pone loco cada vez que veo un dibujo del viejo Breccia (y que, a mi juicio, no está en N). ¿Hay que rendir culto al talento? Sí. Hay personas que producen, escriben, pintan, crean, “asistidas” por “algo” superior, ponele el nombre que se te dé la gana, Dios, El Espíritu o Mandinga. En N, en cambio, se admira lo esforzado, la voluntad, el trabajo, la lucidez. Otro asistido: Favio. O el Cuchi, o Monk, o Troilo. ¿Y lo impersonal, esos perfectos jarrones chinos de hace como mil años? Lo admiro también: no se les ve el menor gesto de esfuerzo. En rigor, ni en Rep ni en Favio ni en Monk importa el autor, el artista, su personalidad, sino algo que no es estrictamente ese sujeto que pinta, escribe o interpreta, algo que lo subyace o lo supera: un don, pero también una carga, un mandato, un compromiso.
¿Qué mide la importancia de la poesía, para mí? Su capacidad de importar, precisamente. No hablo de importar profesionalmente, lo que también valoro pero exclusivamente en ese plano, en el de lo profesional. Además, profesionalmente también nos puede importar lo muy malo.
September 20th, 2005 at 11:42 am
Silencio
Normalmente, trato de no poner en Glosa meros vnculos o transcripciones de los textos de otros: he dicho aqu que lo que me interesa son las con-mociones que los textos despiertan, los textos nuevos a que dan lugar.
Sin embargo, esta vez, leo a D…