Uvasal Vs Mylanta

Posted by Daniel Massei on July 28th, 2005 filed in Naturalia

Algunos apuntes sobre
una literatura imposible de digerir,
el blog y toda esta ensalada

Frente a un malestar estomacal, tomate un Uvasal decía la publicidad. Y yo no sé si la publicidad realmente existió o es ahora una especie de invento que se me camufla en el recuerdo. No lo sé ni me importa porque en el fondo es lo mismo; los malestares estomacales suelen ser cualquier cosa menos un simple malestar estomacal. Lo que sucede es que el estómago es el registro de nuestro tiempo, me decía hace muchos años una mujer medio New Age, cuando ser New Age era algo así como una moda. Uno se lleva todo lo que piensa al estómago, completaba, y vos pensás mucho. Eso explica cualquier úlcera, gastritis, cualquier cosa porque semejante postulado explica casi todo. Hasta la bulimia y la anorexia de nuestro tiempo explica ¿o nunca leyeron algo así; la bulimia y la anorexia son enfermedades de este tiempo? Argumento: todas quieren ser modelos. En fin, no sé si es cierto. No sé si nada de todo eso es cierto pero mucho peor aún no sé por qué tendría que saberlo y ni siquiera me interesa saberlo.

No obstante, a mis cuarenta me veo en la obligación de reconocerlo, cualquier malestar en esta vida se transforma al rato en un malestar estomacal. En ese sentido el estómago, aunque en realidad es el hígado si quisiéramos establecer alguna precisión anatómica, puede entenderse también como un mapa de la vida que llevamos. Allí es donde todo fue elaborado. Allí es donde nada fue elaborado realmente. Allí es donde los residuos de la noche de ayer, comienzan a ganar la partida pero, lo único que realmente molesta es que quieran ganar por abandono.

Lo que yo extraño no es el Uvasal, es la Mylanta. Lo mismo, pero distinto.

Volvamos al tema de las modelos, por poner un ejemplo. Está ampliamente aceptado que casi todas las mujeres en edad de soñar, sueñan con ser modelos. Tanto es así, que en estos días en la sección de policiales de los periódicos argentinos se narra que una mujer de 36 años (edad para ya no merecer nada más que la cárcel, aparentemente) fue detenida como parte de una organización delictiva. Recolectaba niñas de esta vida, niñas niñas, y les ofrecía ganarse la vida modelando para una agencia. Les sacaba fotos, una buena carrera de modelo siempre comienza donde se modelan las modelos, es decir en el estudio de un fotógrafo; vamos nenita ponete así, la cabecita para allá, el hombro afuera, acá tenés el pajarito. Las que no demostraban demasiada reticencia para desnudar sus atributos, terminaban laburando en un departamento privado bajo coacción y vaya a conocer uno cuantas amenazas de qué horribles infortunios más ¿a cuánto la fellatio? Pero esta vez no me interesa demasiado el caso policial, hacerle el cuento del tío a una pendeja que quiere ser famosa es una de las dos o tres actividades más simples en este mundo, hasta yo lo debo haber logrado dos o tres veces a lo largo de mi vida. Lo que me interesa en este caso, es que para explicar a cualquier persona que sueñe con ser modelo (nótese que digo persona, no mujer. Y nótese que no lo hago con el afán de establecer una diferenciación dialéctica que las haga saltar de la silla y declararme maschio non grato en todo el universo mujeril, nótese que lo hago por una razón mucho más sencilla; porque también hay un montón de pibes, casi todos los que nacieron negados para la pelota, que sueñan con ser modelos) sólo existe un argumento racional: es que nunca conocieron a una (o un) modelo. Quien se haya encontrado alguna vez con una en la calle, seguramente sueña con ser otra cosa. A quien, como a mí, le haya ocurrido la desgracia de conocer a más que un par, seguramente sueña con ellas pero en el formato de pesadilla. La televisión engorda o algo parecido, una modelo suele ser un esqueleto alto de andar espectral, cuyas únicas curvas son ampulosamente exageradas por el photoshop. Imaginen entonces lo que puede ser en un día de invierno crudo y lluvioso en Milano, encontrarse encerrado en un ascensor con Valeria Mazza de minifaldas y botas hasta las rodillas. Lo digo en serio, imaginen de nuevo, imaginen la situación tantas veces hasta que la entiendan: no tiene nada de agradable. Muchísimo menos, algo de sensual. La sensualidad no es un atributo del modelaje, tampoco la voluptuosidad. Son atributos en desuso para la publicidad, porque se resisten a ser traspolados al universo del colectivo publicitario. Sensual es la mujer que duerme al lado de uno y voluptuosa son las mujeres de nuestros amigos y toda mujer prohibida, incluyendo a la puta de la esquina. Ser modelo implica mantenerse en un universo paralelo al universo de la vida diaria y las paralelas nunca se juntan. El trato con una modelo o un modelo, no puede sentirse más que como una traición al mismo universo ascético que se genera desde las portadas de las revistas.

El círculo se termina de cerrar cuando uno además, habla con alguna de ellas. No fue el caso de Valeria Mazza, al menos para mí que no juego al polo, pero sí es algún caso lejano de una modelito de segundo orden que conocí, ya no recuerdo en qué desafortunadas circunstancias. Las que llegan a ser modelos, en general, es porque soñaron con alguna otra cosa. Llegan ahí más o menos como quien llega a la prostitución, haciendo a un lado el deseo propio y consagrándose al de los demás, persiguiendo solamente algún billete con el que tirar hasta mañana.

El reino del modelaje son los medios, las portadas de los semanarios, las cámaras de la TV. Nadie en su sano juicio debería pretender sacar a un modelo de ahí o a una copera de su cabaret. El respeto por la vida ajena, también se demuestra respetando cada una de sus tragedias.

Retornando a la cuestión de los malestares, desde hace rato me pesan un par de ardores gástricos con respecto al blog. Uno de ellos, el más identificable y el más interesante a la hora de pensarlo, tiene que ver con el relato, la narración. Me pregunto por qué no funciona bien el relato tradicional, o una síntesis de aquél, puesto en un monitor para consumo inmediato. Seguramente, debería reformular la pregunta; por qué no me funcionan del todo bien los relatos. Algo me falta, no sé qué. No lo sé pero podría intentar averiguarlo. Puesto a relatar, a contarnos historias que por más mínimas que sean siempre serán historias. Lo mismo puede decirse al revés; que por más largos que sean, siempre serán relatos o cuentos breves, si preferimos clasificar según la jerga tradicional de la literatura. Y por más breves que sean, algo falla ahí, no se trata solamente de la falta de costumbre. Falta la voz del narrador a la que nos estuvimos acostumbrando en estos tiempos del blog. Dicho de otro modo, cuando el narrador pareciera apelar a registros diversos (la diversidad es la única posibilidad creativa, no lo olvidemos) el lector (todos nosotros), se encuentra falto de especulación inmediata: falto de las coordenadas para el diálogo, para la sensación del ida y vuelta. En cambio, cuando el narrador apela a su conocida voz, es decir al vos que hizo conocido a través de sus textos anteriores ahí sí, ahí nos permitimos la felicidad y nos sentimos como en casa. Pensándolo así, el lector de blogs debe ser el lector más tradicionalista en la historia de la lectura. El tipo más aferrado al valor de lo conocido, a lo que le hace volver sobre sus pasos cada día, buscando siempre más de lo mismo.

Como segunda especulación podríamos decir; este nuevo medio generó (como no podía ser de otra manera, ya que todos los medios generan) una literatura propia. Esa literatura tiene que ver con hacerle sentir al lector una inmediatez que en el papel, no resultaba posible. Pero el proceso, si bien absolutamente fascinante en más de un aspecto, es bastante inocuo en muchos otros. Está lindo hablar, discursear, oralizar, es divertido. Pero como única cosa deja de ser divertido para transformarse en un completo y liso aburrimiento. Fatal, porque la única fatalidad que conoce la literatura es la del tipo que abandona un texto de puro aburrido.

Pareciera entonces que es demasiado lo que resignamos para encontrarle la vuelta a un simple post. Si ya no podemos narrar, si ya sólo podemos hablar, dentro de poco vamos a dejar de hacer literatura para hacer guiones de radio. Sin embargo también ésta resulta una verdad a medias porque, por ejemplo, son muy pocos los que se le animan al diálogo.

El resultado es que el modelo de blog que se impuso mayoritariamente en el consumo de todos nosotros es un modelo relacionado a la opinión, una bitácora de opiniones. En muchos casos literarias, en otros no sólo, pero siempre opinión. Porque es lo más fácil, es fácil contarle al otro lo que uno piensa, es algo que hacemos permanentemente aún en la vida diaria. Viene a ser también lo que a todos nos sale con menor esfuerzo y nos permite mantener nuestro espacio al mismo tiempo que continuar con nuestras actividades paralelas.

Pero hay otro problema que se relaciona a esto y tienen que ver con los blogs a los que podríamos denominar nuevos, digamos, aquellos que tienen menos de 6 meses de vida y en esto no voy a hacer diferencias entre aquellos que traen un nombre de afuera y los que no, ni tampoco con aquellos que se inventan un alter ego cibernético. Cuando los leo, suelo encontrarme con algo que ya me resulta conocido. Ya lo leí en algún otro lado, es un recuerdo que ya incorporé, una especie de deja vú prepotente. A su favor es notorio que en muchos casos tardan mucho menos de lo que tardé yo, por ejemplo, en encontrarle la vuelta al post, a que me sirviera para decir algo de lo que quería decir y al mismo tiempo resultara mínimamente legible. Lo que me demuestra a mí, que soy desconfiado pero me tengo alguna estima, es que fueron lectores de blogs bastante antes de decidirse a mantener el propio. El resultante es un modelo cada vez más hegemónico, donde son muy pocos los que se animan a hacer algo diverso. El blog, en tanto espacio apto para la experimentación formal, ya perdió por abandono.

Al mismo tiempo los medios argentinos insisten, a cada rato publican una nota introductoria sobre el mundillo de los blogs. Uno bien puede preguntarse ahora si queda alguien que todavía no esté enterado de esto que sucede en Internet. Sin embargo, el desembarco reciente de algunos de ustedes, de algunos de los que leen esta nota nos demuestra que por mucho que las critiquemos, siguen siendo efectivas. No son pocos los que llegaron después de leer un artículo sobre el tema en la revista literaria de Clarín, incluso muchos que se cortarían una mano antes de emitir algún concepto generoso hacia esa revista.

Es extraño que mientras el blog fue un espacio libre, puramente personal y subterráneo que ocurría a espaldas de los demás medios, muchos de ustedes no estuvieran. Digo, es extraño, sólo eso.

Pero ya no hay nada que permita suponer sólo desconocimiento desde la mirada de la media, también hay una intención. Intención. Un modelo que se instala desde allí, con la pretensión de moldear lo que sucede dentro. Ya no es una mirada, ahora es un mandato. Lo básico del concepto generado, es aceptado sin preconceptos. Escritores son aquéllos, estos, los otros ¿Quiénes? Aquéllos. Bloggers son aquéllos, estos, los otros. ¿Ves hijo? esto es un comentario, cuando seas grande vas a tener uno propio. Escritor es aquel señor que dice ser escritor y es exitoso porque utilizó el nombre de una princesa para obtener dos millones de visitas. Éxito. La literatura exitosa es cualquier cosa menos literatura, recuerdo yo.

Así están las cosas, señor, ahora que usted llega esto se empezó a poner muy aburrido.


16 Responses to “Uvasal Vs Mylanta”

  1. Genovese Says:

    Aquí hay dos partes, dijo monsieur Guillotin.
    Respecto a la primera. Yo conocí en persona a la Cicciolina. No lo cuento con orgullo, sino por la sorprendente casualidad de coincidir con el engendro en el lobby de un hotel. Año 1989 o 90, estaba a un metro de ella que no supera el metro cincuenta de estatura, con tacos. Anoréxica, pálida como un cadáver de ñiña albina ahogado en las frías aguas de un lago nórdico. Su piel es gris, casi transparente. Pensé en que si la pinchaba con un alfiler se desinflaría como un globo. También pensé que ese “modelo” tenía que ver con un pasado ajetreado y agrietado, y con una realidad comercial: al lado de semejante pigmea, cualquiera la tiene grande. Cuando se alejó de mí la vi flotar como si caminara sobre colchones imaginarios (tantos como los que cabalgó de espaldas a las tibias miradas detrás de cámara). Sonreía todo el tiempo, con una boca como un accidente geográfico inevitable. La Cicciolina me resultó un ser revulsivo, netamente inhumano.
    En cuanto a otras modelos, la Rabbolini también me resultó similar a la Cicciolina, no así Katja Alemann que estaba más buena que comer con la mano. Pero se trata de una actriz, es otra cosa… Cuando Esther Goris era pendeja (17 a 20 años, ése período, no más) era un bomboncito. Pero perdió el timón del barco y se metió dentro de un lavarropas supersónico, y ahora es un monstruito de envase de galletitas.
    Peor le fue a Piro, se llevó por delante a Uma Turman y no se dio cuenta que era ella hasta que la tuvo a distancia. Chicato y bobo.
    Respecto a la segunda parte (más formal, como los blogs), coincido. La estela en el agua enciende pocas luces. ¿O es que el blog se está haciendo género, y como tal se convierte en algo previsible?

  2. Hernán Acteón Says:

    Me parece que esto ya lo leí antes, Massei, y seguramente lo que voy a comentar también.
    Es inevitable la tendendencia de homogeneización de la actividad blog: después de todo, una red no deja de establecer una continua mezcla de aguas. Es decir, uno podría pensar que los blogs conforman un “lugar común” (¿un no-lugar, un aeropuerto?) , y la más de las veces, una tarima, una vidriería para estrellas conocidas (modelos espigadas e inhumanas).
    Sin embargo, presiento que cumple la función por ahora de un Purgatorio. Un lugar de transición entre la comunicación y la publicación; por lo menos, en cuanto a los aspirantes a escritores. Menos que un borrador de posibilidades. Quisieramos poner las reflexiones más elevadas, realizar los textos más jugados; pero secretamente, las escamoteamos para un libro futuro: impreso y deseoso de una biblioteca. Puedo estar equivocado, por supuesto, es sólo un presentimiento. Entonces, no es raro que todo tienda a un mono-tono. Además la diversidad, cansa, el abigarramiento desalienta. La lengua de Babel es única porque es Ruido (aunque se muestre facetada y múltiple)
    Igualmente, creo que puede haber muchas cosas positivas en el espacio del blog (siempre y cuando, no esté permanentemente reflexionando sobre sí mismo, ¿cómo lo hago yo ahora?)
    Son sólo aproximaciones. No es fácil tratar de escribir cosas jamás oídas (siempre tendremos el fantasma auditivo, el dejaBú de su anunciación)
    Por otro lado, veo a Pampita corriendo hacia mí a través de la arena de tv, y no puedo creer en la horrible inhumanidad de las modelos y tiemblo . . .

    Saludos.-

  3. Xenia Says:

    Lo que dice tu amiga New Age es una verdad a medias, no es que todas las enfermedades se curen dejando de pensar, pero sí la muerte cura todo.
    Aunque es un remedio demasiado caro.
    (Trasfondo melancólico del New Age)

    Claro que los modelos son aburridos.
    Y los epígonos, émulos o imitadores son más aburridos todavía.
    Leo tu historia de la modelo como una alegoría de nosotros mismos.
    No por aburridos, sino por esto del destino casi fatal de unos como la ambición de los que vienen después.

    Tengo la impresión de que el blog recupera ciertos géneros menores: la estampa, el diario, la “causerie”.
    O lo que Bajtín llamaba “confesión” que en realidad es la autobiografía.
    Son como pequeñas conversaciones por escrito. Fijate que cuando se postea material más “literario” o de los géneros mayores, pasa algo típico: o ningún comentario o puros elogios.
    Sin embargo me gustó muchísimo leer el cuento de Patricia Suárez en Kaputt; es además un cuento que por su tono y temas no desentona entre “lo blogueril”.

    Conclusión: tener más de 35 no es fácil para nadie. Anteayer yo hacía este cálculo: si no mejoro de la tos, si es cierto (como más o menos dice una página inglesa que consulté sobre las EPOCs) que voy a tener que optar entre suicidio asistido y pulmotor a los 60, entonces a los 40 ya viví dos tercios de mi vida. Me queda un tercio. No es la mitad. Ponele que me mude a Córdoba. Ponele que tire hasta los 70. Tampoco es la mitad. Ya vivimos más de lo que vamos a vivir. No sé vos que capaz que llegás a los 90, a los 80…
    Como sea, va siendo hora de que tengamos epígonos, ¿no es cierto?

  4. Genovese Says:

    Yo pienso vivir 120 años. Que me salga es otra cosa.

  5. Genovese Says:

    Me olvidaba! También la conocí a Moria Casán, ahora candidata. Un verdadero bagre. Piel pecosa, arrugada, estirada, tensada y seca como un cuero al sol. No tiene culo. Digamos, no tiene el culo que se debe suponer a espaldas de las tetas. Chato, como nariz de boxeador. Patas horribles, como las de Houseman. Un bagarto.
    La que conocí de pendeja es a la Pradón. Chiquita y voluminosa como he visto pocas. Pero ya le pasó el cuarto de hora, y el cuarto de millón de kilómetros de sábanas…

  6. Tino Hargén Says:

    A ver

    Si esto se pone aburrido es precisamente por a poco de andar me parece que aparecen apresuradamnete los que ya se sienten que han descubierto las leyes básicas para escribir el manifiesto de la ortodoxia del blog. Y muchos que se han sumado a este mundo lo hicieron en busca de ese modelo que por alguien les fue dictado. Lo que me llama la atención en primer lugar Daniel es que en varios de tus posts y comments dejás entrever cierto discurso que -aparentemente- se posiciona como poseedor del conocimiento de un modelo a alcanzar en el blog, o que el post bloguero es una especie de género en si mismo con determinadas pautas. Vos dirás si mi interpetación es correcta o no.

    Yo creo que cualquier cosa puede ser un post: un poema, un aforismo, una ficción, una fricción, una proclama, una receta de cocina. El blog es tan sólo un medio, no es un género ni literario ni textual, es un soporte o formato mediático con algunas posibilidades determinadas y otras por determinar, cada quién puede darle el contenido que quiera. En ese sentido es como el libro, un soporte, no un género. Habrá blogs como hay libros: de novelas, de cuentos, diarios íntimos, de mecánica dental, abstractos, de Bucay, de filatelia, de filosofía, de opiniones, de pajarería, de genialidades y de basuras. De todos modos, tanto el libro como el blog imponen sus limitaciones, una cierta forma de hacer el proceso de expresión-comunicación.

    Comparto en que se observan algunos patrones hegemónicos, para mi las palmas se las llevan por un lado el blog de post ingeniosos, buscando la frasecita piola, o la bizarría por la bizarría misma vaciada de contenido, un “luquivenga” livianito aunque bien presentado, y por el otro del blog tipo diario de viaje con impresione,s al que yo calificaria como de “opinión” entre comillas. Y creo que eso es una encuesta de los contenidos que andan dando vueltas. No creo que el blog esté cerrado a la experimentación formal, para nada, ahora si creo que lo va a estar si seguimos escribiendo “del blog” y no a través del blog. Me pasa que me encuentro cada vez más escribiendo del medio, creo que es una etapa de dentición, después supongo que este encandilamiento del medio cesará.

    Una de las limitaciones que más me molestan son las que vos mismo señalaste alguna cuando el post de Omar: un texto si pasa cierta extensión se hace complicado de seguir en pantalla, requiere una lectura con pausas, revisiones, marcado de cosas, etc. Lo ideal es imprimirlo pero esta práctica la intuyo poco difundida. En ese caso el comment dificil que llegue rápido, y siempre el post del dia de hoy tapa al de ayer y eso si es molesto. Tal vez imagino un formato de página de inicio donde no esté el post del día al frente, sino una guía donde la jerarquía de los textos no sea sólo cronológica.

    En cuanto a la última parte de tu post me produce total rechazo y parto de la hipótesis imaginaria de trabajo de darme por aludido en varias de las categorías que mencionás. Hmmm, la sensación agria que me deja el texto es que está proclamando que los blogers antiguos eran los iluminados que rompían estructuras y estaban construyendo la utopía de la originalidad y apareció un buen día la invasión indeseada que lo estandarizó todo;-) En todo caso si creés que el blog ya se convirtió en algo previsible en formas y contenidos será en gran parte porque los blogers más viejos han contribuido a ello, y no por los nuevos que recién están en proceso de construcción de sus espacios y afinando sus voces.

    No se que tiene de extraño enterarse del blog en Clarín, cualquiera usa “eso” como servicio para enterarme de las noticias elementales o deportivas, como fuente de datos sirve. Después en internet todo es un poco accidental, uno se entera en cualquier parte, googleando la mayoría de las veces, rebotando y yendo a parar a lugares insospechados generalmente de modo accidental, por búsquedas, por datos que le pasan, cosas que lee en la peluquería, en la sala de espera del consultorio médico. Hace ya más de 4 años que uso frecuentemente internet, el blog es una alternativa más, no la única, existen listas de correo, foros, webistes, grupos, medios de expresión, comunicación y debate muy interesante también.

    Así es, señor, recién llegamos y esto ya estaba aburrido;-)

    Tino Hargén

  7. xenia Says:

    ¡NOOOOOOO! ¡Qué desatino, Tino!
    ¿Kaputt convertido en institución? ¿Ya? ¿Tan pronto?
    ¿Qué es esto, che, el movimiento surrealista? ¿El Partido Comunista? ¿La URSS? ¿Qué, vamos a tener que andar con la credencial de blogger por la vida, ahora? ¿No éramos acaso unos marginados? ¿No es acaso una contradicción, sacar chapa de marginal? ¿Qué somos, la televisión? ¿”El medio es el mensaje”? ¿Los blogs, objeto de entrismo? ¿De infiltración? ¿De discusiones sobre quién es puro y quién una horrible influencia foránea? ¿Vamos a ser tan aburridos como Clarín en los 400 años de vida que le quedan a Omar “Highlander” Genovese?
    (Ah, hablando de niñas flotadoras, le metí texto a Ofelia)
    Tino, calmate. Que no te agarre ese resentimiento del que hace esfuerzos por entrar a algún lugar y se siente rechazado.
    A ti no, Tino. Seguí posteando, hacé tu experiencia.

    Hablando de bagres famosos y decepciones: Yo le di la mano a Steven Tyler, hablé con Robert Plant, etc., y puedo asegurar que los cantantes de rock, de cerca, son una cosa tan fea…

  8. Daniel.- Says:

    Voy a tratar de responderle a todos, sin mencionar a ninguno. Si yo me permitiría hacer lo que muchos de ustedes quieren (el ustedes es en tanto lectores, por supuesto) es evidente que no escribiría sobre el blog. Ahora que a mí alguien me explique por qué está bien teorizar sobre la novela, por ejemplo, y está mal teorizar sobre el blog porque esto es algo que se viene rumiando desde hace rato y yo no alcanzo a entenderlo del todo. A mí me gusta teorizar sobre lo que hago y además hacerlo. Quiero decir, soy incapaz de teorizar sobre poesía porque no me dedico a escribir poesía. Quizás me equivoque, pero no me imagino a ningún poeta contemporáneo de Valéry diciéndole que indagar en la poesía para la elaboración teórica era poco elegante. Por supuesto que no soy Valéry pero lo que quiero decir es que uno de los abordajes más genuinos para el ensayo literario es precisamente el que posibilita la experiencia porque la experiencia indica ¿qué? experimentación, indagación y entonces ¿de dónde salió esta condena a teorizar sobre lo que casi todos nosotros hacemos? Me resulta cuanto menos extraña.

    Es verdad que el post se transforma en un género en sí mismo y eso no es ni malo ni bueno. Basta ver en qué modo está influyendo en las columnas de opinión de muchos medios europeos, por ejemplo y eso es un dato de la realidad. También es verdad que cuando alguien se le atreve a algún relato que se escapa del molde común, obtiene bastante poca respuesta y también es cierto que hay discursos literarios que aún sin pertenecer al género, son naturalmente más afines como el caso de Suárez o, agregaría yo, el de Nielsen que tardó muy poco tiempo en elaborar una síntesis propia del tema.

    Luego exímanme de entrar en discusiones que si nuevos o viejos, o estos o los otros. Hay un par de pautas en esto: la más importante es encontrar una voz propia y no dejarse llevar por el reclamo del lector. Está bárbaro el feedback, es divertido, pero no sirve como para instalarlo como patrón.

    Y el tema de los medios y la analogía con el modelo publicitario venía a esto: si nos siguen contando qué somos y ustedes (insisto en el sentido genérico, ustedes los lectores, es decir todos nosotros) les siguen creyendo, cuando despertemos vamos a ser exactamente eso. No hay remedio, así funciona la publicidad: por insistencia.

    Por último, en algún momento voy a intentar especular entre cierto tipo de lectura deficiente y mi falta de talento. Ya saben lo que voy a decir, así que por lo tanto ya pueden comenzar a plantearse en desacuerdo. Por más que insistan no va a ser más feo que encontrarse encerrado en un ascensor con Moria Casán.

  9. Tino Hargén Says:

    A Xenia
    Ni resentimiento ni sensación de rechazo. No pará…naaaa que ver. El resentimiento si existe es contra las personas, no contras los textos, y cómo tener re-sentimientos con personas con las que ni siquiera existen vínculos suficientes como para tener sentimientos consolidados, aunque éstos por cierto se hallen en marcha ?
    ¿Acaso presenté alguna solicitud de admisión para sentirme rechazado? En todo caso lo que sobran son razones de todo tipo para sentirme admitido por la actitud abierta, generosa y respetuosa de la gente de Kaputt para con mis comentarios y los de todos los aportantes.

    A todos

    Cuando dije que el darme por aludido era una hipótesis de trabajo imaginaria no fui muy convincente, y temo que no me haya creído nadie.
    Pretendí despersonalizar la reflexión pero hablé de sensación agria y otras cosas, lo que aparentemente me delataba sin remedio: pudo tratarse de una simple y vulgar calentura que se apoderaba de mi juicio. Asi como hay honestidad intelectual, supongo que habrá calentura intelectual. Lo mío fue escrito en todo caso con una calentura intelectualmente honesta.

    Las consecuencias a nivel discurso estuvieron a la vista: ahora leo esa parte de mi post y veo varias “perlas” que se desprenden: una lectura probablemente retorcida en cuanto al tema del deja-vu que manifestaba Daniel en los blogs del último semestre. Innecesariamente confrontativa. Expuesta en términos de una bipolaridad bélica personal. Instalando una aparente defensa sindical de “los nuevos” de un ataque inexistente. Touchée.

    Tal vez si la idea se expresaba de este modo era diferente:
    “Si los blogs de los últimos 6 meses remiten a deja-vu, ergo, parecen adoptar una forma establecida, por consiguiente entiendo se debe al reflejo del proceso de modelización construido a partir de los blogs viejos, que actuaron como referentes para los bloger recientemente incorporados”. “Se hace la salvedad que quizá este concepto estuvo implícito en el post original, que probablemente enfocara solamente el relato de la sensación experimentada ante la lectura de esos blogs del último semestre, sin hacer referencia alguna a las causas. Yo interpreté que no”

    De acuerdo con que el blog puede tornarse aburrido y una forma establecida, y creo que eso se acentuará si se transforma de medio en género. Igual guardo confianza todavía en sus posibilidades de servir a la experimentación formal. En términos evolutivos el tiempo de desarrollo del blog, como todos los formatos expresivos en Internet es ínfimo. Cuanto es? Dos, tres, cinco, ocho años? Nada. Mi temor de que se escriba la ortodoxia de un proceso antes de dejarlo crecer, y los que entran creer que deben pegarse a ella.

    Tino Hargén

  10. Genovese Says:

    No sé si soy Highlander, pero sobrevivo aún al apretón de manos de Charles Menem. Lo que es bastante, y me da la pauta de las posibilidades de sobrevivda que me quedan.
    Una apreciación: me parece que están tendiendo a complicar las cosas… Creo que el límite del texto blog tiene que ver con el individuo que lo alimenta. No se pongan la mordaza que, creo, a nadie realmente importa.
    Disfruten de la libertad.

  11. Hernán Acteón Says:

    ¿Y Pampita. . .? ¿Es un monstruo, Pampita, en carne y hueso??

  12. Daniel.- Says:

    No tengo idea Hernán, nunca me la encontré. Pero estoy seguro que es infinitamente mas delgada de lo que parece en esta foto.

    (Y sí, tuve que fijarme porque no recordaba quien era, ahora me acordé)

  13. Xenia Says:

    A Tino:
    Atino a responderte que lo tuyo no son sólo honestidades, son verdades.

  14. Gusnielsen Says:

    Yo cené con Susan Sontag en Madriz. Modelo de inteligencia, la señora. Sigan posteando, porfa, del blog o de cualquier cosa, de todas las cosas que se les ocurran. Kaputt es lo mejor de Interné.

  15. xustino Says:

    Digo yo ¿Cómo carajo se llega del viaje en ascensor con Valeria Mazza (¿las tetas las llevaba, o las había dejado ese día en el Foro romano?) a darle la mano al innombrable (ay, Omar) o cenar con Sontag (Gustavo: a esta altura ¿podrías escribir “Yo me cogí a una muerta”??
    Ya mandados al delirio, propongo la sección: “Yo estuve con…” y hacer mierda literalmente a un famoso. Famoso en los términos que este mundo lo concibe, claro.
    Otra cosa sería contar con quién te meloneabas para hacerte la paja. Eso sería gracioso, sobre todo por motivos de edad: una Susana Brunetti, por ejemplo, hoy sería invocación a la necrofilia. Ni hablar de Tita Merello.
    Bueno, che…eran ideas nomás

  16. Gerundio Sosa Says:

    Yo no conozco mucho de modelos ni de blogs, lo que realmente me espeluzna es eso de que extrañás Mylanta…¿¿¿es que no existe más???

    Me pierdo un poco en el devenir de tu pensamiento, pero prometo releer para encontrar el nexo entre la anorexia y el blog. Soy de los que fracasan el la lectura prolongada en la red por el tan elemental asunto del agotamiento visual y la imposibilidad de llevarme la pantalla a la cama.
    Un abrazo.