Tres parajes arbitrarios
I – Aria
Lejos, donde se agrietan los muros y la raíz de la lengua se desarma, miraron desafiantes al sol. Así. Con la precariedad del barro. Como dorados, tibios ciegos.
Dijo que el pájaro conocía
todos los cantos del mundo
dijo es luminoso breve
como un lirio naranja
dijo la felicidad es un animal
que resbala escurridizo
y me besó en la frente
y mientras yo reía
él
amorosamente recortaba
las puntas de sus alas
II – Bozales
Donde desaparecen las huellas y la fuente se derrama. Donde se desdibujan los escorzos y las bestias permanecen en posición fetal.
Los niños insomnes aún creen
en la hoguera del infierno
han atado sus títeres
a unas cruces de piedra
guardan
tumbas de juguete
en teatros de cartón
y si un perro lejano corta
como un hacha la noche
el aullido penetra el campo y crece
bastardo de silencio
tiemblan
los niños insomnes
mientras las horas se deslizan
hacia la mañana en gotas tensas
y los árboles
en la madrugada sin viento
desvían con las ramas
el primer hilo de luz
III – Inclinación
Lejos, donde una mano traza curvas sin destino sobre las ruinas de una ciudad de arena.
Podría citar
una metáfora con girasoles
decir náufrago amor luna muerte
y confiar en el halo de misterio
que la oscuridad otorga
a los sitios comunes
nombrar tu corazón
mi corazón
mientras todos descansan
y en voz baja repetir
hay un pájaro y su canto
luminoso breve
podría olvidar el pudor
las precauciones literarias
y escribir
por una vez
sólo esta noche
un lugar
como una nube
de leche compacta
una ladera ignota
donde resbalar
entre cultivos
de manzana
y algodones
7 Responses to Tres parajes arbitrarios
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qué suerte olvidar las precauciones literarias el domingo a la tarde y encontrarse con la poesía, que no sabe de ninguna precaución.
Gracias Silvia.
Una bocanada de aire puro!
Un beso, Silvia.
Mirá que te ha salido así, como decías :”luminoso, breve, como un lirio naranja…”
Y a mí me dejaste oliendo tintas, como dijo el poeta, en el fastidio del lunes.
Yo también, como Carlos, te agradezco.
Mirá que te ha salido así, como un relámpago, o mejor, como decías “luminoso, breve, como un lirio naranja…”
Mirá que me dejaste oliendo tintas, (como dijo el poeta) en el fastidio de este lunes, de este fantástico aquelarre en que convivo.
Yo también, como Carlos, te agradezco.
Silvia, pido disculpas pero no sé qué toqué, el coment salió dos veces.
un orgullo leerte por aquí, hermana.
Muchas gracias a los cuatro, de verdad.