Jazz reviewed
Posted by Edgardo Balduccio on September 28th, 2005 filed in ScientificaPubliqué este artículo en la revista El Atajo de septiembre de 1996, hace poco más de nueve años. Hoy no lo hubiera escrito así, ni siquiera parecido, sin embargo tiene algunos puntos que podrían rescatarse, y más aún, me gustaría compartirlos con uds. El nombre original del artículo fue: “El jazz, causa y efecto: a más de un siglo del origen del mito”.
El comportamiento social a través de la historia nos demuestra que el hombre a través de su razón y como forma de adaptación al medio, ha sabido volcarse a formas de expresión que si bien son disímiles entre sí, tienen un objetivo común que se traduciría en una suerte de búsqueda constante, de perpetración. Esto sucede únicamente en los cultores de cierto arte que ya posee sus normas y códigos, como la pintura (tiene sus técnicas y sus influencias), la música (posee sus propios parámetros preestablecidos), el cine, etc. En los orígenes de cada rama, no sucedía esto, sino que lo que se expresaba era una respuesta condicionada al hábitat y condiciones de vida de los que la desarrollaban. Claro es el caso del hombre prehistórico que usaba a la pintura para volcar su forma de vida, o a la música por medio de golpes de piedra para acompañar el ritmo de la lluvia. Como un paralelo a estos lejanos orígenes, en el siglo XIX se produjo un fenómeno social de una magnitud tal que ha sabido dividir a la música y al arte en general en varias partes muy distintas pero con un punto de comienzo único: el esclavo que emigraba desde Europa hacia América del Norte. Totalmente segregados y como una manera de desahogo contra los trabajos forzados, expresaban con cantos toda esa tristeza y angustia que sobrellevaban por estar sometidos de tal forma. Entre estos cantos improvisados, se caracterizaba cierto tono muy característico, el que se escucha hasta nuestros días: la “blue note”, que se traduciría como “nota triste”. A partir de esta “nota triste” (la quinta bemol y la novena aumentada) se desarrollaron formas muy distintas y muy ricas en ritmos y melodías como ser el rock, el blues, el jazz y hasta cierta rama de la música clásica contemporánea.
El jazz, la música creativa por excelencia, goza de la gran impunidad de la improvisación, lo que la caracteriza entre los demás estilos. Si bien en el blues y el rock existe también esta creación espontánea, se ve muchas veces limitada por la armonía característica con la que se manejan. Influenciado desde sus principios por la música clásica europea (barroca, romántica e impresionista), no tiene una estructura armónica uniforme en cada una de sus composiciones como el rock y el blues, sino que goza de una libertad casi absoluta, esto es lo que lo transforma en algo –para muchos- casi místico y para otros detestable; el miedo a la libertad que se traduce como miedo al cambio y a lo diferente, acompañado de la difusión de música con estructuras y melodías fijas tienen gran culpa de ello. Muchos fueron y aún son los músicos que usan a este estilo como forma de comunicación con Dios y los que lo elevan hasta transformarlo en una suerte de oración o de expresión metafísica. Este tipo de expresión se vio reflejada más que nada en la cultura negra, un claro antecedente remoto son los blue spirituals y alguno más reciente sería la increíble música de John Coltrane; o bien la gran influencia musulmana desde mediados de la década de 1940 (coincide con el nacimiento del jazz moderno –be bop- de Charlie Parker y Dizzy Gillespie) a favor de la liberación de los negros; este hecho desembocó en que muchos de ellos se conviertan y cambien hasta sus nombres por uno de origen musulmán; Ahmad Jamal (pianista al que Miles Davis quería en su quinteto), Pharoah Sanders (saxofonista tenor cultor del free jazz en la década de 1960 junto al indeleble saxofonista tenor John Coltrane), Sabih Shihab (saxofonista barítono que grabó también junto a John Coltrane), Art Blackey (baterista, su nombre musulmán era Abdullah Ibn Buhaina), son claros ejemplos de este fenómeno. El escritor negro James Baldwin nos aclara esta actitud:
Todo el que desee llegar a ser un ser humano verdaderamente moral primero deberá divorciarse de todas las prohibiciones, crímenes e hipocresías de la Iglesia cristiana. La idea de Dios sólo es válida y útil si puede hacernos más grandes, más libres y más capaces de amar.
Otra influencia de gran peso fue la música de la India que fascinó a los músicos por su riqueza rítmica.
Jo Jones, baterista de Count Basie (pianista de la época del swing) durante la década de 1930 y la de 1940 expresaba:
¿Qué es el jazz? La respuesta más aproximada que puedo dar es decir que el jazz es tocar lo que uno siente. Todos los músicos de jazz se expresan por medio de sus instrumentos, y expresan el tipo de persona que son, las experiencias que han tenido durante el día, durante la noche anterior, durante toda su vida. Es imposible para ellos disfrazar sus sentimientos.
A más de un siglo del origen de este arte tan particular en el que se pone en juego la introspección más profunda del verdadero músico, aún no está claro para todo el mundo de qué se trata; se podría definir, de una manera bastante personal, como el estudio por parte del ejecutante de la raíz misma de la música, de su estructura armónica, para que a partir de un tema con armonía y melodía, éste pueda expresarse libremente creando nuevas melodías con respecto o no de la armonía; es la máxima libertad, cuando un músico de jazz verdadero hace sonar su instrumento no existen escalas ni patrones, el artista se olvida de todo eso que alguna vez incorporó y se interioriza en su mismo juego e interactúa con los demás músicos en una búsqueda infinita; la única regla es la sinceridad.
September 28th, 2005 at 11:10 am
Muy bueno el artículo, Edgardo, si se trata de música soy un adicto asi que….
Tengo algunas opiniones diferentes, pero en mucho de lo escrito estoy de acuerdo y me parece muy bien expresado: En el jazz creo que la frontera entre la composición y la ejecución se difumina, y es un todo, se compone al mismo tiempo que se ejecuta, en tiempo real, es una experiencia que sólo admite una recreación en presente, sobre todo mostrando una libertad melódica casi absoluta. Después existen otros géneros donde también hay ruptura de patrones armónicos y libertad armónica y melódica como el rock progesivo por ejemplo y sus mútliples subgéneros asociados (aquel que tuviera su apogeo entre 1970-1978 pero que sigúió produciendo obras hatsa hoy día ), donde la variación y libertad ritmica es aún mayor que la del jazz y hay un componente de fusión de géneros muy alto que le otorgan gran impresivilidad y riqueza tímbrica.
No estoy muy de acuerdo con los que identifican creación e improvisación como sinónimos, desde el jazz siento cierta excesiva jactancia en ese aspecto, poniendo a la impro como la forma más “creativa” valga la redundanacia. Para mi la improvisación es una forma de la creación, una forma instrumental que puede servir de plataforma a la creación, pero no toda improvisación es creativa. Desde la premeditación y la elaboración procedual se puede lograr igual o máyor creatividad que desde la improvisación que aunque parezca mentira implica más limitaciones a la creación que lo que aparenta. Al improvisar quedo “limitado” a lo que me sale, ( me puede salir una genialidad, obvio ) me privo de procesar los materiales en el tiempo, cosa que si me permite la creación procedual.
September 28th, 2005 at 4:51 pm
Me parece bien lo que planteás, aunque me gustaría saber qué es lo que hubieras cambiado 9 años después, si te referís a la escritura del post o a algunos conceptos. Es cierto que es en el jazz donde actualmente más se practica la improvisación, pero en realidad no es la improvisación lo que hace al jazz, ya que es sólo un recurso más del intérprete de cualquier género. Para hacer un poco de historia, dentro de lo que conocemos por “música occidental” el músico del siglo XVII, sobre todo el clavecinista barroco, es lo más parecido al músico de jazz que se puede encontrar, un tipo con un teclado y un papelito con un bajo cifrado a partir del cual tenía que demostrar toda su destreza y capacidad de inventiva. Exactamente igual que en una zapada de jazz, el músico podía recurrir a formas más o menos estructuradas o desplegar genialidades varias (como Mozart, uno de los improvisadores más brillantes que han existido) Era tan pero tan común la práctica improvisatoria hasta bien entrado el siglo XVIII que cualquier pelafustán con pretensiones se ponía a inventar en medio de un concierto clásico un engendro digno de huevos y tomates, y por eso Bach fue uno de los primeros que decidió escribir absolutamente todo lo que quería en la partitura y no dejar nada librado al gusto dudoso de los instrumentistas. Mozart, un poco más benévolo dejó en blanco unas cuantas cadencias de concierto, pero solamente cuando el que estrenaba el concierto era él mismo, que las improvisaba en público, si el concierto lo estrenaba otro escribía la cadencia con pelos y señales.
En realidad toda esta perorata es sólo para decirte que lo único que me molesta un poco de tu post es que parece sugerir que en otro género no se puede llegar a esas esferas de creatividad instantánea. Sin ir más lejos, el tango es primo hermano del jazz, no, por supuesto desde lo armónico y rítmico, pero sí desde el lugar que se sitúa el ejecutante.
No había leído nada sobre música por acá, me gustó leerte. (Vos qué tocás?)
September 29th, 2005 at 11:30 am
Tino: cuando hablo de creación me refiero a que es espontánea, el jazz tiene ese elemento como principal dentro del estilo. La creatividad de ese “rock progresivo” (que existe) no es espontánea sino que elaborada desde afuera, o sino es así, nombrame algunos grupos que no los conozco. Que una improvisación sea o no creativa depende de muchas cosas, sin embargo esos elementos a los que te referís que son claros en una improvisación de jazz se componen del lenguaje del jazz, el jazz tiene su propio lenguaje, así como nosotros nos comunicamos por el nuestro y a pesar de que escribimos las mismas palabras las disponemos, ordenamos y combinamos de infinitas maneras para lograr lo creativo de la literatura o la escritura. El músico de jazz apunta a la creación espontánea, no siempre sucede, por eso termino el artículo aclarando que lo único que importa es la sinceridad, que no siempre se logra, un abrazo.
September 29th, 2005 at 11:42 am
Lectora más (si ponés tu nombre juro que no te hago perseguir por la interpol): 9 años después, lectora, cambia todo, conceptos, escritura, hábitos, ideas, convicciones y entornos. Claro que no coincido, el elemento esencial del jazz es la improvisación, es impensado tocar un tema de jazz sin que nada se improvise, desde el vamos el contrabajo y la batería elijen sus notas y toques y el instrumento melódico ofrece su parte y, entre todos, interactúan, aún nadie oficie de solista después. El clavecinista barroco (Bach también fue un gran improvisador, y personalmente me parece mucho más talentoso que cualquier Mozart) era un improvisador, sin dudas, pero eso no era jazz, era música barroca y no tenía ni contrabajo ni batería y no interactuaba con nadie. El elemento fuerte del jazz no es tanto la improvisación cuanto la interacción entre los músicos que se reúnen para tocar. Si esta interacción no existiere, el jazz no se concreta. Las músicas también las escribían porque sino no hubieren existido las orquestas o las óperas, el músico clásico no fue eminentemente solista. Y si eso aconteció siglos atrás, hoy no existe, espero que coincidas conmigo. Si bien el tango contiene mucha improvisación, ésta no es función específica del tango ya que podemos ver orquestaciones escritas desde el comienzo hasta el final, y esto en el jazz no ocurre (excepto algunas obras de Shostakovich que él puede llamarlas de jazz pero no lo son, o alguna ópera de George Gershwin que no es jazz sino el afluente de jazz: las comedias musicales). Linda charla, la seguimos, besos (yo soy guitarrista de jazz).
September 29th, 2005 at 9:58 pm
Estoy por sacarme los ruleros, aún en bata, acomodando las plantillas de las pantuflas. En realidad todavía me siento como un chimpancé en tutú, cuando me decida por un nombre prometo comunicarlo. Lo que agregás acerca de interactuar aclara el punto…estarías hablando entonces de una especie de “improvisación de cámara”, debo reconocer que en esto tenés razón, eso no sucede en otros géneros.
En cuanto a que el músico clásico no es solista….mmmmmmmmmm, te aseguro que en el corazoncito sí, aunque toque tres golpes de triángulo en La Campanella. La seguimos, cómo no.