Llegó el día de decir adiós. No sería agradable para nadie adoptar el tono solemne de los velorios. Después de todo la risa es traicionera y aflora aunque no se la haya citado. Eso, nada más. Fue hermoso mientras duró. De todos y a todos, muchas gracias. Sean felices.
Por Rodolfo Walsh
1.
La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor [...]
Por el retiro de las causas, por el fin de las motines nórdicos, por nuevas sombras enraizando Kaputt día a día, por la conquista de territorios y planos abstractos, por el hundimiento definitivo del titanic y las etiquetas culturales -los jóvenes y los viejos escritores a la tintorería-, un brindis imaginario desde Buenos Aires.
-¿Por qué no me mandás algo para Kaputt para el domingo?
-Porque no me gustan los comentarios de Kaputt.
Descubrimos entonces que este par de domingos, hoy y el próximo, amenzaban con complicarse un poco. Digamos que no es culpa de nadie que la arbitrariedad del calendario haya decretado sin consultarnos, que coincidan con [...]
Para lanzar un manifiesto es necesario:
A, B,C.
irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a la vida como la última aparición de una cocotte prueba la esencia de Dios. En efecto, su existencia ya fue demostrada por el acordeón, por el paisaje y por la palabra dulce. Imponer el propio A.B.C. es algo natural, y, por ello, deplorable.
Tristán Tzara. Manifiesto Dada, 1918
En efecto, deplorable. Se deplora aquello que no se implora, aunque se implore ciertas veces dejar de deplorar aquello que todo lo implora. ¿Por qué, Kaputt? Nadie lo sabe.
Lo trágico y lo cómico: kaputt.
El cuerpo del héroe cae, pero rebota: kaputt. Repitan la toma.
El Papa está muerto: kaputt. Habemus nuevo papam: kaputt.
La futura reina y su cabeza emplumada para la boda. Una brisa: kaputt.
Kaputt no es input ni output, es información que no entra ni sale sino que cae, se disuelve, se desvía, se vuelve gaseosa, se sorbe con sorbete, se retuerce… Kaputt es un flujo disfuncional de información. refractado, no ya por una subjetividad, sino por 6 + x…
Kaputt es caída, estado terminal, fin, kaputt. Kaputt es el equilibrio interior, posterior, el equilibrio en sí mismo, el equilibrio en estaro puro, el equilibrio después del desequilibrio, porque cuando algo ya cayó, no desconoce la imposibilidad de volver a caer. A no ser que cometa la torpeza de insistir en levantarse. Kaputt es equilibrio desequilibrado, el me caigo y me levanto, la vida y la muerte y después, kaputt.
Kaputt es para los que insisten en levantarse tanto como para los que no se levantarán jamás. Kaputt jamás será para los que no conocen qué se siente en una caída. Kaputt cree que los que no se cayeron jamás, jamás sabrán hacer nada más que evitar una caída. Kaputt desconfía de ellos, sospecha que pasan demasiado tiempo ideando estrategias para evitar el porrazo, kaputt está casi seguro que no sirven para ninguna otra cosa que para temerle al golpe.
Al ridículo ¿por qué otro motivo alguien querría evitar caerse? Temor; temen, son temerosos. Kaputt es adelante mis valientes. Kaputt ama a los que tienen estilo, a los que saben caer, a los gatos que caen parados y a los gordos que saben caer de culo y divertir a la audencia. Pero atención, kaputt también respeta de sobremanera a los que caen de trucha, a los que no se guardan nada al momento del aterrizaje.
Kaputt no es un blog. Es un blog. Son seis, siete, nueve, blogs no son, son kaputt. Serán, kaputt. Serán kaputt.it. Caímos, igual vamos. Allá, kaputt. Kaputt no cree en los blogs, se aburre con los blogs, kaputt comprende que ha llegado la hora final para los blogs, kaputt celebra la muerte de los blogs, el acabose, el san se acabó, adeu, kaputt. Kaputt por supuesto también es todo lo contrario y cada vez será más lo contrario, hasta llegar a ser exactamante lo mismo pero en sentido contrario. O sea, a contramano también se llega a destino. Ciertas veces, se ahorra tiempo. El problema es que ahorrar tiempo es una verdadera estupidez porque al tiempo no lo aceptan en los bancos, si el tiempo fuera dinero como dicen los banqueros, entonces debería funcionar el mañana te lo pago que repiten a coro diez de cada quince argentinos en este mismo momento.
Justamente, algo más, kaputt no es nada. Nada de nada. Pero esa nada, es irremediablemente argentina porque kaputt ama a los argentinos. Kaputt cree, con preclaro conocimiento al respecto, que no existe nadie en esta tierra que conozca más sobre caídas, sobre ocasos, sobre finales. Kaputt ama a los argentinos como ama a toda esa gente que no sabe hacer ninguna otra cosa más que caerse.
Sonríe, kaputt te ama.
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